Sueños (26): Liándola en el teatro

teatro lleno en un extraño espectáculo interactivo dondo tomo especial protagonismo (sueños que he tenido)
Me ha invitado el amigo actor Juan Aroca al teatro, a ver una obra a primera hora de la tarde. (Aunque se trata de Juan Aroca, físicamente no tendrá mucho que ver con la realidad). La idea de encerrarme en un teatro no me entusiasma, hace mucho que no voy y le he cogido manía, pero me dejo llevar pacíficamente. El teatro está situado en los aledaños de Callao, aunque Callao, en el sueño se haya desplazado hacia la altura de La Montera. Damos unas vueltas alrededor del teatro antes de entrar. Y ya entramos, bajando por la escaleras, y nos encontramos con un teatro enorme, a oscuras. Según las entradas nos toca en primera fila, pero a mí esto no me hace gracia, así que sin ningún problema acabamos por instalarnos en la quinta línea de butacas, que es la última (esta misma línea donde nos sentamos se irá desplazando hacia atrás, como si poco a poco fuese creciendo el teatro, multiplicando sus líneas de butacas). Los asientos son bastante malos, un poco incómodos, y si aplastas el respaldo se hunde como una cama. Estamos muy poquitos espectadores, apenas una docena, pero a lo largo del sueño, como si se tratase de una sesión continua sin límite, cada vez irán entrando más y más espectadores.

La función empieza. Es una obra rarísima, casi sin hilo conductor y hablando en un extraño idioma, más como si fuera un planteamiento de sucesión de partes independientes, espectaculares y algo grandiosas, con andamios. (Quizá acercándose, aunque de lejos, a algunos montajes de la Fura dels Baus). Pero lo más curioso es que los shows teatrales tienen mucha interacción y participación del público, y mucho de lo que acontece es en el mismo patio de butacas, entre los espectadores. Así que inmediatamente me veo participando en el espectáculo como actor "invitado", haciendo todo tipo de cosas, diciendo cosas dentro de la trama, moviéndome de aquí para allá, interactuando con otros actores de dentro del espectáculo y de fuera también, ya que han llegado otros cuantos amigos actores de Juan Aroca, metiéndose de lleno en el meollo. (Muchos actores serán gays). Y la cosa es divertidísima y emocionante, juegos actorales, caracterización, siempre liándola en el patio de butacas. Hay espectadores "normales", que no son actores, y estos irán llegando en aumento, hasta el punto de llenarse el inmenso teatro entero. Incluso hacia el final han venido miembros de mi familia, como mi padre o mi hermana.

Para entonces tenemos ya tal algarabía montada entre los actores del espectáculo y los que desde el principio nos hemos ido incorporando, que el resto de visitantes están alucinando en colores y ya no saben ni cómo reaccionar. Efectivamente es un montaje netamente para actores, el resto de asistentes se quedan cuajados en cuanto se les plantea algo de interactuación y participación. Yo acabo por tener un papel bastante destacado y protagonista en este enjambre, desarrollando incluso una caracterización completa de un personaje astuto, díscolo y liante, proyectando una voz en falsete de semi-agudo. Mosqueando y provocando por doquier, corriendo de un lado a otro, apareciendo en otro tramo de butacas como por arte de magia, y pinchando a espectadores que en algunos casos empiezan a sentirse bastante incomodados.

Y ahora salimos unos cuantos por la enorme puerta que da a la calle, tenemos que salir y volver a entrar. Vamos unos veinte, en pelotón. Y esta momentánea escapada forma parte también del show. Y pienso, genial, así puedo echarme un cigarrillo y acto seguido ya lo estoy liando. Pero es que no me da ni tiempo y ya hemos entrado en el hall de nuevo. A todo esto viene Paola Mat conmigo. Resulta que la obra que están exhibiendo forma parte de Azarte. Me cuenta cosas por el estilo, hasta que ya estamos dentro de nuevo, participantes muy activos en esta algarabía medio surreal.

Después me llevan a las oficinas (como dos pisos arrina) del recinto. Resulta que ha habido algunas quejas y gentes indignadas por parte del público que piden explicaciones, especialmente a mí. Son espectadores que se han sentido dolidos por mis chanzas (por otro lado tengo el beneplácito total de los miembros de la compañía, que han disfrutado mucho con mis ocurrencias y espontáneas intervenciones). Estoy en un despacho, antes unos 10 indignados. Fuera del despacho habrá más indignados esperando su turno. Voy solventando estos malestares sin problemas, escucho sus quejas o demandas a una mujer, a un tipo orondo y con barba y a otras variopintas personas, y rápidamente les calmo, explicándoles que soy actor y todo formaba parte del juego, que no tienen ningún motivo para enfadarse o sentirse insultados, que el teatro es así, que si patatín que si patatán, tan contento para mis adentros de ser tan protagonista, en lo bueno y en lo malo.
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Atrapado en tu telaraña de sueño (poema)

Atrapado en tu telaraña de sueño


Generalmente,
después de nuestro primer contacto de amor en la cama,
ella se queda dormida al instante (como un varón)
y yo me quedo despierto (como una muchachita tímida e incierta).

Me quedo así, mirando el techo estático
o miro el rostro de su dulce sueño
o comienzo a ver las películas que uno
ve fuera de uno,
en ese estado prematrimonial de la vigilia.

Apenas me atrevo a moverme,
me quedo atrapado en su respiración profunda
como un náufrago a una balsa milagrosa.


Pero tampoco quiero dormir,
porque el sueño todo lo olvida todo lo borra,
y estos instantes
en que su cuerpo dormido yace ingenuo y profundo
a mi lado,
son para mí un tesoro de dicha extraña,
una sorda felicidad,
en que me siento observador y protagonista.
Y soy capaz de sentirme, por fin,
muy acogido en este mundo,
acogido, al fin, por ese aroma recuperado
que desplegaron las madres
en la trastienda de nuestra infancia perenne.


Aunque confieso que también
un impulso de presa contra dique
me lleva a desear clamorosamente una breve estampida:
huir de las sábanas
huir del roce de todo el aliento de su cuerpo
y abrir una ventana
o salir a la terraza
y gritarle al vecindario entero
que soy muy feliz y que he hecho
el amor como un escarabajo de fuego.


Pero siempre acabo reprimiendo este impulso vital,
estas ganas de gritar mis raíces verdes,
bien por pereza, bien por paciencia,
o bien porque el sueño ya ha comenzado
a aflojar mis manojos de nervios.

Ah,
y también porque el imán
del calor de su cuerpo
me ha hecho esclavo otra noche más.



autor: pepeworks / josé martín molina
poema perteneciente al libro: DOLORES Y NUBES - ver SINOPSIS

poema publicado previamente en Pepeworks & Kulo de Zebra
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (25): Voy de seductor

fragmento de la obra Crisálida de hombre durmiente II, de la pintora Eva Román, retrato del autor - haz click sobre la imagen para ver el cuadro
Voy vestido como un pincel, elegante, quizá con una fina camiseta de cuello vuelto, una chaqueta un poco dandy. Un amigo me acompaña (no sé quién) como testigo directo de lo fácil que es ligar con porte y yendo muy bien vestido, con personalidad. Estamos a momentos en el instituto, a momentos en la universidad o una mezcla indefinida de ambos. Ahora estamos atravesando una clase enorme con gente trabajando sobre grandes mesas, como si fuera un aula de química. Al pasar, una chica se pone a olisquearme, diciendo que algo huele mal, quizá el perfume, y acerca su cara para oler mejor, pega nariz a la chaqueta, sigue subiendo con el rastro de la nariz. Por un momento pienso que a ver si es que me huele el aliento. Pero en realidad se trata todo de una excusa de acercamiento de la chica en cuestión, que quizá lleve una bata blanca. Ahora tiene su rostro casi pegado al mío, aupándose, y son sus labios roza los míos en una especie de beso lánguido y disimulado. Intento devolverle el beso, pero curiosamente se aparta, recuperando su autonomía. Seguiremos avanzando. En el hall hay un grupo de cuatro chicas, una de ellas es Silvia Zúñiga. Nos dicen que van a presentárnoslas, aunque Silvia y yo ya nos conocemos, ambos disimulamos. Ella me mira con brillo intenso en los ojitos, muy interesada. Y así vamos avanzando, mientras le sigo demostrando a mi acompañante cómo con buenas maneras, vestido como un buen seductor, rondando con suavidad y de forma sutil a las chicas, lo fácil que es ligar (al menos en la realidad del sueño, claro).

Ahora sucede que al terminar las clases e irnos, el llevar la mochila de los estudios al hombro, sería fatal para mi glamour irresistible, así que decido dejar las cosas en una taquilla. En vez de dejarlas en las taquiilas principales del hall, decido dejarlas en una especie de caseta que hay en el patio. Ahí sólo hay tres pequeñas taquillas de tela, cerradas con cremallera, situadas en la parte alta de un mueble-estantería. Hay dos bolsas de estas vacías, que es donde meteré la mochila, la cartera de bolsillo y algunos elementos de aseo. Cabe todo justísimo y cuesta cerrar la cremallera. En la tercera bolsa de tela hay un montón de objetos, entre ellos un par de relojes, la bolsa llena hasta los topes. Estas cosas llevan aquí mucho tiempo, a saber si alguna vez volverán a por ellas. Cierro esta tercera bolsa. Y me planteo lo fácil que sería que me robaran mis cosas, pero me despreocupo rápido: aquí nunca roban nada. Se me presenta otro problema: si siempre guardo las cosas aquí, y nunca me traigo o me llevo nada a casa, qué hago cuando necesite traer otros libros u otros utensilios de estudio. Decido que no siempre me va a apetecer venir vestido como todo un seductor, habrá momentos en que querré pasar desapercibido, y entonces podré llevar la mochila sin que desentone. Al menos ahí dejo aparcado el tema.

En otra parte del sueño, no sé si antes o después, entraré en los aseos. Cada aseo es enorme, como un ascensor grande. En el suelo hay un agujero con rejilla que es donde se apunta para mear. Al entrar, se cuela rápidamente conmigo mi amigo Javier Fernández Aracama, y yo le pregunto que si siempre que meo tiene que estar presente. No sé qué me responde. Viene con muchas ganas de hablar conmigo y contarme no sé qué. En cuanto salimos nos topamos con un vigilante que nos mira con ojos de sospecha.
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (24): Atravesando la ciudad interior

atravesando la ciudad interior: pasadizos, terraplenes, cornisas, azoteas, pasarelas, escondrijos, túneles...
Voy por la calle, dirigiéndome a casa de mi madre, llevando unas ropas bastantes estrafalarias, con pantalones muy cortos (como de tipo tirolés), lo que me irá acarreando problemas, bromas, momentos extraños. Por ejemplo me paran en un cuartel de soldados que quieren putearme, aunque tampoco estoy haciendo nada ilegal y eso les reprime, pero sí que me asustan con encerrarme, con comentarios pretendidamente dolientes. Acaban soltándome. Surgirán más avatares de este tipo.

El sueño entra en otra fase de persecución: otro compañero y yo tenemos que hacer una larga ruta a través de la ciudad hasta llegar sanos y salvos al sitio donde estaremos seguros. Ya hay un grupo de gente que no nos acepta y quieren matarnos o algo similar. La ruta que seguimos es idéntica a otro sueño que tuve hace tiempo. Atravesamos edificios, escalamos por cornisas, atravesamos terraplenes, parques, túneles, montículos, bocacalles, espacios abandonados, terraplenes, todo tipo de escondrijos y singulares pasadizos entre edificios conformando una especie de ciudad interior secreta, arriesgada (por alturas y riscos) e inaccesible para los demás. Nos acercamos a una de las partes del tramo en que hay que atravesar, hacia arriba, como una lombriz, un agujero sinuoso entre la arena, algo claustrofóbico. Mi compañero, más gordito, teme no poder pasar a través del hoyo. Pero cuando llegamos al sitio, que se encuentra pasando la azotea de un edificio, el sitio ha cambiado. Antes descubrimos que por error estábamos yendo en dirección contraria, y al corregir y girar 180 grados conseguimos una notable ventaja con respecto a nuestros perseguidores, que como policías se han diseminado por toda la ciudad, en grupos, para darnos caza. Yo estaré tranquilo, seguro de que no nos van a coger. Los escondrijos y rutas que seguimos, siempre al abrigo de espacios abiertos, nos mantienen seguros, de momento.

Llegamos a otra de las partes del recorrido difíciles, donde la última vez conseguimos avanzar con un truco especial, pero que esta vez, al estar las cosas cambiadas de lugar, hemos perdido la pista de cómo continuar. Hablamos de una enorme sala en lo alto de un edificio, con partes al aire libre, como si se tratase de un techo derrumbado en varios puntos. Hay contendedores, cajas raras apiladas, una palanca (¿es la palanca que utilizamos la última vez?), bancos de arena, grandes objetos mecánicos y maquinarias singulares, y más cosas, como un vertedero semi-industrial. Impulsándonos con un palo podemos llegar más arriba, pero no podemos continuar por ahí. Ahora estamos varios, 5 o 6, entre ellos una chica, buscando la manera de salir de aquí. Al final, en lo alto de una montaña urbana de arena, en el borde superior del perímetro de la fachada, conseguiremos, caminando por el filo, llegar a espacios practicables (esta vez ha resultado más fácil que la pasada vez). Y ya caminamos por la calle, de noche, tras bajar por un gran terraplén. (Se irán alternando momentos nocturnos con momentos diurnos).

Ahora se trata de recorrer el último tramo sin que nos reconozcan, caminando, sin prisas que nos delaten, por la vía pública, después de cruzar una gran carretera. En el último sueño, para disimular en esta última parte del trayecto, nos disfrazamos de travestis, pero repetir ahora el mismo truco sería demasiado evidente. Esta vez avanzaremos en parejas, abrazadas, de gays. La cosa consiste en adoptar mucha pluma, gestos lo más maricas posibles y de esta manera vamos avanzando en las mismísmas narices de nuestros perseguidores sin que nos descubran. Acabamos de cruzarnos con uno de ellos, un tipo con bigote, que no nos ha reconocido. Vamos ahora tres parejas, con unos cuantos metros de distancia, con mucho cuidado, cualquier fallito nos pondría en evidencia, andamos muy despacito y sin parar de hacernos la pareja gay enamorada, sin parar de hacernos cucamonas. Y así llegamos a la última calle, donde la madre de cada uno (ahora somos 3) espera en el zaguán y nos va rescatando uno a uno e introduciendo en la seguridad del hogar. Y así, nos hemos salvado por hoy.
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

La perversión del tiempo (poema)

La perversión del tiempo


De manera obsesiva
miro el reloj miro el reloj miro el reloj
intentando comprender
si a cada segundo
se me escapa la vida
o si me acerco
a una última comprensión

De manera obstinada
intento descifrar
el secreto que marca el compás
de lo imparable
y si es sólo quimera
sólo efecto de humo
que nuestros huesos
algún día
vayan a sepultar la tierra



poema publicado previamente en Pepeworks & Kulo de Zebra
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (23): De Alemania a España y otras variedades

Soñando con un viaje de Alemania a España, viaje de regreso, además contractura muscular en el hombro derecho y demás variedades
Trozos de sueños con muchas lagunas que han caído en el olvido. También estará el sueño, apareciendo de cuando en cuando en otras tramas, relacionado con la contractura muscular en el hombro derecho que padezco desde el jueves por la tarde.

Y hay un sueño general que tiene que ver con un viaje, de Alemania a España, que volvemos, y hay que preparar maletas y mochilas. Estamos instalados en especies de habitaciones, donde hay que recoger, limpiar. Procuro escaquearme de limpiezas, aunque en un momento dado estaré barriendo pelusas del pasillo. Me lío a coger cds de música de otra habitación y a sacar copias. Un disco de música hindú fusionada con rock o algo así. Luego en una enorme sala o hall nos juntamos varias clases y cursos del Colegio Alemán. Todos vamos a volver, cada grupo por su cuenta, a España, desde las tierras germanas. Veo al Löwe (o alguien similar) y le recuerdo, diciéndoselo al oído en plan secreto, cómo hace muchos muchos años, un día en el Colegio, en el patio, nos contaba lo cojonudos que eran los porros. Veré también a José Pablo Ramírez. Los de su grupo vuelven en coche (el resto iremos en autobuses). José Pablo me pregunta que si volvemos con ellos en su coche, que hay sitio. Estaría muy bien, pero aún nos queda bastante por recoger, al menos 3 o 4 horas, esto les retrasaría mucho, así que se irán sin nosotros. El "nosotros" es bastante impreciso, no sé exactamente a quien, a parte de mí, se refiere, ya que casi toda la gente que aparece en el sueño, tienen un carácter indefinido y borroso. En otro momento me enseñarán un carnet de un profesor, puede que el Biermann, en el carnet creo ver que su asistente es Mónica Vetter.

Pero hay otra trama de sueño, que ya no sé si fue antes o después de lo que ya he relatado. En ese otro sueño vamos mi hermana y yo a casa de Albero, en un coche como de juguete, con sus consiguientes avatares, conduciendo yo, por la ciudad. Llamamos a Albero a ver por dónde anda. Quedaremos en la Puerta Sur de un enorme parque que hay por los alrededores de la Ciudad Universitaria de Madrid. El sueño acabará transformándose en una persecución a un malhechor que se disfraza de mendigo. O uno de nosotros es el que se viste de mendigo y se tumba en un banco para darle caza. Se le tenderá una trampa. Y le agarraremos. También parece que sueño algo que tiene que ver con bicicletas...
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Poema de la cabeza disparada

Poema de la cabeza disparada


Tantos desvírgenes, amores, suculencia
que arrebatar viniera a morir
en las puertas a los muslos
y el roce en terciopelo,
así devenimos en una hecatombe
de pelos, suspiradas trampas,
el enigma primigenio, atar,
surcar, batir piernas, fumar.

Engendra ruedas, fuentes de fobia,
azufre que hiere un sexo, dos,
tres, el espejo se tiende y
socavamos un rostro, un hijo.
Trementina y un oboe.

Y en lacerar un tálamo hirsuto
desprendemos un ataque de rabia,
un ortogonal cementerio dilapida
sus sombras, otra vez vemos sus
piernas cruzadas, que a diente
y estopa nos busca el aliento.

Desde la meretriz, el supuesto
engarce, una bombilla es del
rincón, la esfera, el perpetrado,
hollado beso, de flor en pasmo.
Suplantar, redimir, seriografía.

La glosa de lo que aconteció
al primer centinela: no sabía
que existía mujer, o que llegar
a sus piernas, era un derrame
de inveterados musgos o su
misma tentativa se hace
a sí misma un nudo de latón.

Siempre perdura el cimbreo
perenne de unas caderas que
traen denteras suaves y
un subirse desde las cenizas
al aullido en ése vaso que
nos mira incógnito, casi con
sugerencia de rimmel o
un claustro para morir y bien
morir, con mensaje blanco y
retener la pupila cuando
se funde en un laberinto
de luz, ignota y persiguiéndose.

Vemos, entonces, el tenedor
ardiéndose en la espiral
del heliótropo, a sauces luenga.

Lleno y los ojos en cierva,
sí que es garza, nos enfrenta
a su última mirada, candil
de pasiones en pintura, el
ojo labiado y de soslayo.

Por ejemplo, los tersos bustos
o la copa alta, desde el abrigo,
sucio pájaro, levamos el ancla
y sellamos un párpado
de ciclón. Nos enteramos
de que no poseímos ni uno
sólo de los cuerpos que
imaginábamos poseer bajo las
espigas y un cántaro quebrado.



poema publicado previamente en Pepeworks & Kulo de Zebra
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Belleza convulsa 1 (poema)

Belleza convulsa 1


Crisis de Caballo muriendo en la arena
herido por el inciso de metal
en todos sus costados.
La violencia interior.
Los pistoletazos del pánico.
Terror en las pezuñas.
Y una angustia que
precipita vértigos de espasmo.



autor: pepeworks / josé martín molina
poema perteneciente al libro: EL INSICO DE METAL - ver SINOPSIS

poema publicado previamente en Pepeworks & Kulo de Zebra
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Mermodindat (1)

Sobre la mesa (un escritorio) los libros apilados, pegando su lomo uno junto a otro, en un cadencia sorda, inamovible, de mucho tiempo así, unos libros pegados contra otros, sudándose, sin que una mano libere la presión de unos contra otros, sin que la mano libere al último libro del montón, soportando, sosteniendo el peso de los demás libros, casi fundidos en uno de tan juntos, en un apilamiento de nichos, desde hace tiempo, mucho tiempo. Libros condenados a endosar un enladrillado de tiempo escrutinado y perenne. Torre de libros, torre del incesto, torre del delirio estancado. Suceder de libros en una migraña de tiempo roído. Tras el sexo voraz de la apertura de páginas para ser ingerido y dialogado su contenido. Luego abandonado como la amante que ya terminó sus misterios y sorpresas. Los libros.

En mañana cruel de rayos bizcos de sol que llaman persianas e incendian contornos en una ciudad desmesurada, como todas las ciudades, empecinamiento alineado de vidas que salpican como la cola de una lagartija.

Y pienso en las tartamudas horas en que construimos, de manera figurada, posibles futuros, donde haya menos preocupaciones, menos ornatos de vida hacia la defunción enferma de irse muriendo, como una noche, como una seta, como un perro, como un paraguas.

La acción de este prurito comienza así, libros apilados sobre libros, lomos de libros pegando sus tapas, libros montañas de libros, hasta el techo, tapando la luz de la bombilla desnuda, construyendo un cielo literario de inefables prosas. Mientras, porque siempre es así, la música suena. Siempre hay sonido, la máscara del sonido, la cáscara dorada en que se mueven los arpegios de la vida. Siempre la música, y mientras haya música, nunca habrá muerte, si acaso sólo la muerte de las telarañas, que nada más sordo, nada más un alimentarse en la muerte de la espera, la telaraña, eso sí.

Bien, pero querréis leer algo, algo construido, algo que empiece y finalice y lleve u os lleve, corderitos de la mano, hacia ahí, hacia ese rincón que anheláis, a ese sitio, ahí, donde duele para que deje de doler. Vale, ¿y qué hago yo? Lo mismo. Pero no soy el que lee, soy el que escribe, dios y dueño, fantasma y reino, azúcar en polvo y la sangre, a borbotones, sobre el suelo, dejando un estampado, sin respiración, la mancha roja, ¿vino o sangre?, ¿red o filmación de instantes fortuitos?. Bien. Vale. Literatura alter ego, yo te abpolvo.

Empecemos de nuevo, los libros amontonados sobre un escritorio (¿decimonónico?, ¿mueble antigualla?, como queráis, lo que queráis, vuestra mente construye a través de las palabras en impulso incontrolable). Los libros, mezclando su sentido, un Tolstoi, un Carver, un Quijote, una insulsa Simone de Beauvoir, por ejemplo, que los libros los ponéis vosotros, así ha sido desde el principio, vosotros elegís, vosotros amontonáis, vuestro cielo azul elegido, por ejemplo o verbigracia, será ese, el cielo que hayáis pintado en los renglones partidistas de vuestra imaginación, vuestra sensibilidad, vuestro rencor.

Pero si queréis empezamos por mí. De dónde vengo a dónde voy. Para qué y por qué no. Nos dirigimos al foco de mis intereses, amplios y difusos, creyendo en el arma de las palabras, pero no sabiendo EXACTAMENTE su uso. Para qué? Para alguien? Quién lo leerá? Acaso importa? Digamos que al principio uno quiere llegar con la literatura, que le encumbren a uno, catalogación universal de genio de la escritura, valoración suprema, la hostia cómo escribe este tío. Ya. Al principio. Cada vez más, CADA VEZ MÁS, el lector no importa. Como no importa la respiración. Se respira, se caga, se tose, se izan banderas, banderas de tela y de carne, se muerde, se llora, se escribe. Se escribe, ¿para quién?, ¿para vos?, ¿para bien?, ¿para-ce-ta-mol?, ¿para alguien? Pues acabas descubriendo que no, que nada de nada, que sólo se escribe por una razón. Para SER y para MATAR el tiempo, o aún más, para que el tiempo no se muera tan rápido, o no se preciba su ineroxabilidad incontable, su parpadeo fugaz y disparatado, para PERVIVIR sin volvernos locos. Y si así vives, porque así revives, y alejando vanidades, ¿para qué buscar más en escribir, en el estoicismo sagrado de provocar y aligerar la fluctuación salvaje de las palabras en un delirio tenaz y violento de creación inconsciente?

Pero la frase es: escribo luego reviento. Me despedazo en palabras para la posterior ajena digestión o vómito, rincón de estantería o libro apilado, pegando lomo, tapa, junto al libro contiguo. Eso, escribo luego reviento, para serme serte siendo, severo, regio, inalcanzable, libro al fin, endose organizado, paginado de enladrilladas hasta el cielo palabras tras palabras, en cotinua contrucción-semi-destrucción. Palabras, vocablos, entes, humo que forma cúspides, catedrales, mentiras, colores, escaleras, terquedades de puerta, abismos, circunferencias, desalojos, engranajes, estampados, arañazos, sonrisas de medio labio o labio etrusco, o las caricias que duelen.

Porfiar, insistir, insixtir. Como si la vida consistiese sólo en eso, en acumular, insistir en la acumulación, la apilación de los libros de nuestra pequeña historia, nuestras mundanas pasiones o sueños o retrocesos o vaivenes o re-in-voluciones. Como destellos del reflejo cóncavo de nuestro rostro, mutando contra un destino o una mera probabilidad, tornándose cera, bastión, una mano agarrada al precipicio o sencillamente una canción, esta canción, estas cadencias que nunca te volverán sordo, porque naciste para olvidar, que es nacer para morir. Y con suerte saber morir, si es que REALMENTE se puede aprender a morir, ajá, como la trucha al trucho, así se muere amando, como inventando que amar desmiente la muerte, cuando amamos para olvidar (y engatusarnos autocomplacientes) que la familia no existe, nunca existió. Porque no cabemos entre tanta gente, tantas presencias cercanas que no son más reales que una montaña de espuma vislumbrada por un ave de ácido trino sórdido hace un par de milenios.

¿Nihilismo? Pues sí, quizá, a lo mejor. Pero un verdadero nihilista se suicidaría al instante, sobre todo si hablamos de nihilismo romántico, casos hubo y habrá, ¿pero si el nihilismo es sereno?, ¿Nihilismo servido en plato frío, problema matemático a resolver? O sea, nihilismo empírico; nihilismo científico como sencillo punto de partida: ¿y si no hay nada después, qué? ¿Qué? ¿Acaso, ocaso, qué? ¿Nihilismo esperanzado?, ¿No es esto un contra-sentido en contra del sentido de la lógica? Pero existen los números irracionales... Claro que sí, existen. Existe su ilógica, su terreno acotado donde definir los imposibles y las carencias de una explicación numérica del devenir. Existen, claro que existen. Y no sólo porque los hayamos inventado, sino porque no hay materia sin la ausencia sonámbula de la materia, el hueco sin su vacío de hueco lleno. Amén. Así soñamos con desmentirnos y borrar las arrugas que nos hicieron dudar, nos hicieron notar con leve aleteo de murciélago, que nos estaban engañando, tonteando, vendiendo una definitiva realidad de cartón-pluma, un paraíso de piernas muy cortas, un camelo para bobos, una simple noria de tiosvivos castrados y mono-recurrentes.

¡Pues claro que nihilismo!, hasta que alguien demuestre lo contrario. Y ahora me balanceo, más satisfecho, engordado de sopas de letras, neuronas hinchadas como pavos reales, me balanceo en el sillón que imagino, aquí, sentado, frente a una mesa de escritorio repleta de libros aquí y allá, fundiéndose y confundiéndose, apilados, amalgamados, enladrillados. Y sonrío. Soy esos libros. Soy su vertiente, su deseo de llover sobre una imaginación, su muda virgen esperando el falo de su torrente, palabra a palabra, seguidas una a una con el dedo de mi mente, sois mi habitación, el cerco de la muralla donde habito, el resguardo donde apaciguar la locura, trivializarla, amansarla, narcotizarla. Porque si no, si me aparto de esta mesa, lo haré, cometeré el crimen. Lo sé, lo haré.
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (22): Una casa de ensueño

soñando con una casa de ensueño, amplia, diáfana, una especie de mansión moderna, al estilo de viviendas de Frank Lloyd Wright
Eva y yo hacemos un viaje, quizá por carreteras, quizá atravesando alguna estación de metro o tren. El caso es que llegamos a una casa que tiene Eva, en las afueras, y que yo no conocía. Eva tenía esta casa olvidada, como si nunca le hubiese dado importancia o la hubiese desestimado. Me pongo a recorrer la casa, un pasadizo lleva a otro bajando unas pocas escaleras, que a su vez lleva a una galería, que da a lugar a nuevos espacios y así continuamente. Espacios amplios, generosos, diáfanos. Un amplio salón central magnífico, maderas limpias y claras, mimbres. Alrededor de este salón, como núcleo, van partiendo todos los espacios y galerías. Un voladizo sobre el salón, que engloba otro espacio. Es una especie de chalet-mansión de exquisito gusto, un hogar de ensueño. Como construída por el arquitecto Frank Lloyd Wright. Como la sucesión de planos de Casa de la Cascada. Grandes cortinas blancas, espacios alfombrados, amplios ventanales de suelo a techo. Me sorprende muchísimo que Eva haya pasado por alto semejante paraíso. Me parece ideal para escribir y llevar una vida donde el paso del tiempo carece de importancia o vigencia. Definitivamente nos quedarmos a vivir aquí.

Sigo recorriendo la casa, pasadizos, leves escaleras, descubriendo nuevas zonas, todas con encanto, magia. La casa es tan diversa, excitante, rica, que nos invita a hacer el amor en cualquier parte, una y otra vez, cada vez que nos encontramos. Ella encima de mí en el gran centro del salón, revolcándonos en el lujo de unos espacios hermosos y grandes para el espíritu. Haciendo todo tipo de suculentos juegos eróticos y posturas.

En un momento dado, por la noche, se nos llena la casa de gente, gente borracha y de fiesta, fiesta de niñatos pijos, niñatos bien. Esto ocurre debido a la eterna amabilidad de Eva. Le preguntan amigas para entrar dentro a seguir su fiesta y Eva como que no se puede negar. Yo empiezo a poner trabas y al menos consigo que no entre todo el grueso de estos fiesteros desbocados. Pero se han colado muchos, bastantes coches aparcados a la entrada. Nos lo van a destrozar todo, especialmente el salón. Los peligrosos, más borrachos, son los tíos, como siempre. Por suerte he logrado que se cuelen pocos de ellos, el resto se han ido a otro sitio, quizá una discoteca. Pero los que están van bastante ciegos.

Entre ellos veo a mi amigo Toni Márquez, y quizá a Vicente o a Germán. Resulta que son actores infiltrados, haciéndose los borrachos (Toni casi rompe una copa al apoyarla sobre una mesa con gesto violento de beodo, y curioso, yo también estoy fingiendo estar mamado para pasar desapercibido). Consigo en un aparte hablar con ellos y su organizador, y efectivamente, les han contratado como actores, no están borrachos pero lo fingen muy bien. Al poco, con esta y otras maniobras consigo echarles a todos, primero se irán los tíos, después las mujeres.

Desaparecen los coches de la entrada y ya hemos recuperado nuestra tranquilidad paradisíaca cotidiana. Retomando nuestras libertades, nuestros placeres y delicias sexuales, aquí y allá, surgiendo los constantes episodios amatorios con pasión y naturalidad, en un marco de vivienda incomparable, magnífico, un auténtico edén.
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (21): Mal aliento

en el sueño padezco de mal aliento, paladar resecado
Estoy en un supermercado comprando no sé qué, cuando por la esquina aparece José Pablo Ramírez (ex-compañero del instituto). Está a dos metros de distancia y me comenta que me huele bastante el aliento. Es curioso porque si se me acerca más huele menos, pero como a 2 metros de distancia es como más huele. Ya decía yo que tenía un poco de sequedad en el paladar y la boca. Me pongo la mano bajo la boca expulsando el aliento para oler, y la verdad que no huelo mucho... Vuelve a repetirse un par de veces la aparición de José Pablo a dos metros diciéndome, corroborándome, que sí, que efectivamente me huele bastante el aliento. Seguidamente estoy con Eva en un banco de la glorieta de Santa María de la Cabeza. Eva está sentada y acaba de volver del médico. Decido ir yo también al médico para consultar lo del mal aliento y se lo comento a Eva.

Ahora estamos en la salita de espera del ambulatorio. Ya me toca entrar. Yo tengo varias teorías posibles del por qué del mal aliento: puede ser por las dolencias de mi estómago (ahí el tabaco tiene bastante que ver), o quizá se trate de que tenga unos hongos o algo semejante en la boca o la saliva, o quizá se trate de algo congénito relacionado con la escasa salivación o una salivación fuerte (en este caso el remedio sería difícil). Entro en la consulta. Hay una médico, que me atiende y alrededor, unos dos o tres ayudantes. Explico mis teorías, pero apenas me hacen caso, ya están ellos para diagnosticar. Estoy sentado en un raro sillón tecnológico. Me ponen una especie de espejo de plástico delante de la boca, creo que hay que chuparlo y así hago. Miran, tras un rato el resultado, está limpio, claro es que he chupado, es que no hay que chupar, sólo respirar, expulsar el aire. Vale.

Vuelven a hacerme la prueba. Al ratito miran, se ve vaho irregular en la superficie del objeto circular de plástico que me han aplicado. La médico dice que sí, que se trata de unos hongos, y me dirá un nombre raro que no retengo. De remedio me darán una especie de plástico verde transparente, muy flexible, como una hoja, de color verde, que me tengo que poner en los dientes inferiores y superiores y morderlo. Al principio pica bastante en las encías, pero en seguida deja de picar. Me indican que lo haga, lo de masticar el plástico, durante 10 o 15 minutos. Aunque no me señalan con qué intervalo. Aparece Eva y le explico, mientras sigo mordiendo el plástico verde. Me pongo el cronómetro para controlar esos diez minutos.
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (20): El regreso a casa y los malvados pistoleros mexicanos

soñando con extrañas amenazas de terribles pistoleros mexicanos
Un sueño raro. Estoy con mi madre y mi tía Chari (parece ser mi tía), tenemos que coger el coche de mi madre para que nos lleven, a mí y a mi hijito, de vuelta a casa, es por la noche, quizá las 10 o las 10.30. El caso es que la operación de coger el coche es un poco ardua. Hay que bajar al garage, luego recorrer unos metros por la calle, como si el garage estuviera al aire libre, después andar hasta no se dónde... Siempre voy con mi hijo en brazos, que está dormido, sin moverse. Cuando llegamos al coche, resulta que mi madre ha cambiado de coche, ahora tiene un coche enano, tipo mini. Me pregunto cómo vamos a caber ahí. Pero resulta que por dentro es muy amplio y cabemos perfectamente.

Arrancamos y rumbo a nuestro destino. De pronto hay más gente en el coche, está mi padre, y no sé quién más. Increíble que quepamos. Sigo con mi hijo en brazos (siempre será así, y aunque a veces no lo llevo abrazado, su presencia, la sensación de que está ahí, llevado y protegido por mí, dura todo el sueño). Ahora viene un desconocido en el coche, también. Un tipo muy sospechoso, moreno, pelo largo y rizado, que debe tener que ver con gente nocturna, traficante, maleante, aviesa. En un momento dado llega a haber otro par de tipos como este dentro del coche, pero les hemos echado ipso facto. Mas el tipo moreno sigue aquí, a mi lado, en el asiento trasero.

Efectivamente, el hombre pertenece al mundo del hampa, pero a nosotros no nos hará nada y hasta nos salvará el pellejo. Así es, de pronto nos persigue otro coche (más bien parece que le buscan a él para rendir cuentas o algo similar). Ya es de día. Nuestro extraño "inquilino" se baja del coche en marcha, sin caerse, echa a correr para despistar a nuestros perseguidores. Nos insta a que giremos rápido por una bocacalle para zafarnos de los malos, y eso hacemos, mientras el dispara una pistola a los enemigos, unos cuatro tiros. Al haber girado nosotros a tiempo nos hemos salvado de los malhechores y las balas.

Llegamos a nuestro destino. Voy con mi hijo en brazos. De nuevo es de noche. Estamos en una especie de campamento militar antiguo mexicano, difícil de describir. Más que habitaciones, el edificio está separado en pequeños compartimentos de hormigón, unos encima de otros, ocupados por una cama grande, como enormes literas apiladas. Ahí están los bebés, cada uno en su receptáculo. Duermen. Todo es mexicano, todos son mexicanos, casi al estilo clásico con sus enormes sombreros que vemos en las películas de Western.

Al depositar a mi hijo (que curiosamente ha ido menguando, ahora es más pequeño que una mano, parece un mínimo muñequito de porcelana) en su cama correspondiente varias mujeres de por aquí, me cuentan que está malito, muy quietecito, que se ha resfriado. Puede ser debido al viaje tan movido que hemos tenido. Hay que llevarle rápido al médico. Y se lo llevan.

Durante todo el sueño está el miedo de que le pase algo a mi niño, sobre todo en manos de mala gente y toda mi intención constante es protegerle de los eventuales peligros. Como en otro momento del sueño, en que en plan testigo invisible, veré cómo un gran grupo de malvados pistoleros mexicanos, incluyendo a mujeres, se reúnen para tramar negocios fuera de la ley. Y uno de ellos, grandullón y de muy mala jeta, el jefe de todos, les ordena sacar como sea cada uno 1000 dólares. Detecto las intenciones de una mujer como si fuese yo pensando: ésta seguro que intenta secuestrar a mi hijo para después pedirnos un rescate de 1000 dólares, y prácticamente al pensarlo, por haberlo adivinado, es como si hubiese salvado a mi hijo de esta amenaza.
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (19): Metiendo goles con la selección española de fútbol

sueño: metiendo muchos goles con la selección española de fútbol en la Eurocopa en las finales, campeones de Europa
Voy con la Selección Española de fútbol a tierras nórdicas, donde jugaremos un par de partidos finales para ser Campeones de Europa. (Aunque luego parece que habrá que jugar un doble partido, de ida y vuelta, para hacerse con el título). Los dos equipos que nos tocan son malísimos. En el primer partido, en un campo más estrecho y cercado por paredes, en tan sólo 5 minutos vamos ya ganando 8 a 1. En el sueño yo seré fan que viaja con la selección, pero también seré jugador. En el segundo partido juego yo, seré el jugador "Molina" (normalmente estoy de suplente). El siguiente equipo rival son tadavía peores que los anteriores. Metemos goles sin parar. Yo aunque más bien defensa, meteré un gol, fallaré un par de goles facilísimos y después meteré un golazo, desmarcándome y metiendo un trallazo con la izquierda. En otro momento va a empezar el partido, pero resulta que aún no estoy vestido, llevo ropa de calle. Me meto en los vestuarios, y entre tanta mochila, no hay manera de encontrar mi ropa de juego.

Hay una jugada que tiramos a puerta y rebota en uno de los nuestros, y volvemos a rematar, recuperando el rebote y lo mismo, y así como cinco veces, hasta que al final metemos el gol. Parte del último partido se juega por la noche. El equipo rival se ha ido mermando, apenas quedan tres o cuatro jugadores. La cosa es tan fácil que la mayoría de nuestra Selección pierden el interés y desaparecen del campo, quedamos pues unos tres o cuatro atacando sin parar y haciendo más goles. Antes recibí algunas indicaciones del Míster. En el sueño volveremos a ser Campeones de Europa.

Todo esto se entremezclará con otras acciones y escenas, que se van retomando y superponiendo unas a otras, con el fútbol de telón de fondo. Por ejemplo, estamos sentados a una mesa, como en un chiringuito, tomando algo o cenando, y yo estoy con un gordito famoso, hincha de la Selección. Me enseñará fotos, nos gastamos bromas, etcétera (pasan más cosas con el gordito, pero se me han ido). Después, saliendo de una puerta me lío con María C. La beso. Me confiesa que me ama, casi entre lágrimas, siempre ha sido así, me ha estado esperando desde hace mucho (parce que tuvimos un affair anterior). Pero mi intención es sólo quedarme con ella un par de días, para después volver a Madrid. Nada más besarla me doy cuenta de que no me gusta. Paseamos ahora, ella y yo, por calles de pueblo del Norte europeo. Hablamos de no sé qué y yo ahora empiezo a hablarle de mi hijo, que le echo de menos, la criaturita, precioso, para comérselo, con casi dos años de edad.

Ahora le digo a mi madre (una madre transmutada en otra, pero madre al fin, o digamos que como si fuera la madre de otro y yo fuese otro), que yo volveré después en tren, que me entretendré un par de dias por Alemania, tengo asuntillos que hacer (no le digo nada de María C, lo oculto, para que no se chive). Mi supuesta madre se pone muy triste, se va con dos maletas, decido acompañarla un trecho, llevar las dos maletas, ella se opone en principio a mi ayuda, pero luego agradece. Vamos entre pasillos de hoteles. Entra en acción la hermana de María C (no sabía que tuviera una hermana). Algo relacionado con su hermana. Vamos hacia la habitación de María C.
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Del cuello al tobillo (poema)

Del cuello al tobillo


AROUND the neck-
tie.
legs under pants.
(la ingle).
será el cisne en la pradera ficticia.
la lata vacía.
el salmón en la cámara.
FINGERSPITZENGEFÜHL.
(dedos como pinzas).
un kimono desnudará minutos de arena.
las turgencias del neopreno.
(los senos).
el amanecer marchito entre las
toallas y unas manos temblorosas.
los ojos de max
en el recipiente de vaselina.
the dead fish.
the red skin.
(frenesí).

Y ELLA
que ya no es ella
(sino otro nuevo capítulo o glaciación de la rubia).
Y YO
con las babas de tinta
en el restaurán de palabras huecas y mesas hasta el techo
de corcho
(merendando espinas y verbos).


MENSAJE AZUL PÓSTUMO:
TE ofreceré un manojo de nervios
y me acariciaré en el sofá
siguiendo las música que arrecia desde
un módulo de carne erizada.
hinchándose.
hacia la transparencia.
en el timbre.
por amar.
los puntos en blanco.
un vacío de vasos.
practicar el puja.
y recojamos las violetas de la siesta
antes de que llegue martirio,
con sus celos y su fusta.



autor: pepeworks / josé martín molina
poema perteneciente al libro: DESDE LOS NADIS - ver SINOPSIS

poema publicado previamente en Pepeworks & Kulo de Zebra
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (18): La extraña sesión de terapia esotérica

Las curiosas terapias esotéricas y alternativas de Mirtha
Aunque en el sueño soy adulto, estoy recibiendo clases en el instituto. Y precisamente ahora tengo un rato libre entre clase y clase. Mirtha me pregunta que si quiero que me haga un psicoanálisis. Le digo que vale. Pasamos a una dependencia alargada que hay entrando por una de las aulas (curiosamente este espacio se corresponderá en el sueño a la terraza del piso de los Hábitats de Alcorcón, pero sin ser exactamente una terraza, espacio cerrado y a oscuras, que tiene la hilera de estrechas ventanas de arriba cegadas con papeles oscuros). En la sesión estoy sentado, enfrente está Maika y a mi derecha, algo más allá, está sentada Mirtha Martín, que da comienzo a su sesión haciéndome preguntas del tipo "crees en esto o aquello?", a lo que yo voy respondiendo "sí", "no", etcétera. Y Maika va corroborando mis afirmaciones o negaciones. Las preguntas no las recuerdo. Según mis respuestas, Mirtha me dirá, entre otras cosas, algo como que soy una persona que se trabaja mucho todo, al límite de las posibilidades humanas, y que asumo mucha presión y responsabilidad, pero que acabaré por conseguir todas mis metas (algo parecido es lo que me indica).

Después de esta primera fase de preguntas, Mirtha se irá moviendo por la salita, haciendo todo tipo de cosas conmigo como de magia, esoterismo, misticismo (no recuerdo los detalles, pero sí que la singular sesión dura más de lo que yo pensaba que iba a durar, durará cerca de una hora). Extraños olores como de incienso, ritos extrañamente paganos (no hay nada sexual). Maika parece no estar ya. Para cuando termina la tan variopinta sesión de Mirtha Martín, me encuentro muy muy relajado y tonificado. Esto funciona.

A continuación se llena este espacio de gente, gente que viene a recibir las magias y terapias sinestésicas de Mirtha. Gente sentada en sillas esperando su turno, una madre con un hijo, un gordito resuelto, etcétera. La sala sigue a oscuras, quizá con luces de velas, como un ritual de magia negra. Yo observo y quizá ayude a Mirtha en sus extraños rituales. El gordito, algo grandullón y con cara juvenil, quiere que se le grabe la sesión, y así lo hace Mirtha, colocando una cámara qué sé yo dónde.

Mirtha ha terminado. Ahora el gordito alto que pide una carátula "profesional" para el vídeo que Mirtha le ha dado cuando le grababa. Mirtha que si se la da mañana. Y yo sé que Mirtha no tiene ese tipo de carátulas... Por echar un cable, le digo al gordito que la carátula que tiene ya está bien, con fotitos y tal. Pero no, el gordito quiere su súper-envoltorio perfecto, como los de las películas en DVD que salen a la venta...
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (17): Me ofrezco para trabajar en unas oficinas

Voy a ofrecer mis servicios a una empresa para trabajar. Estoy ante una puerta donde se hacen videobooks. 3 chavales delante. Les digo que hacen mejores videobooks en la puerta de enfrente, pero tras una ligera duda, no me hacen ni caso. Yo voy a la puerta de enfrente que es donde tengo intención de ofertarme. Efectivamente, al entrar, veo por qué había elegido este negocio y esta oficina para trabajar, por el excelente ambiente de trabajo, gente especial, majísimos, unas veinte personas, en un espacio bastante diáfano. Voy hecho un pincel, arregladísimo, vestido de traje, engominado, perfecto, para causar una soberbia sensación. No sé exactamente en lo que trabajan aquí pero encaja (otra fuente de ingresos para ellos) con lo que yo hago.

Tras un poco de alboroto, consigo que por fin me escuchen, muy amables. Aunque habrá interrupciones en mi discurso (que tengo muy preparado), me escucharán con mucha atención. Hombres y mujeres, todos estupendos, afables, cercanos (parece que tengo aproximaciones por separado con varios empleados, hablo con alguno de ellos, estupendos todos). Les explico lo que hago, videobooks y páginas webs, mi currículum, mi impacto en el medio, mis referencias, etcétera. Inmejorables trabajos y a muy buenos precios. Me expreso de manera muy convincente y segura. Una simpática empleada hace referencia a que podría cobrar 10 euros la hora (no sé por qué, con qué operaciones mentales de cálculo, saco la suma de 5000 euros al mes cobrando 10 euros la hora...). Les digo que podría trabajar media jornada, mañanas o tardes, incluso podría llevarme trabajo a casa. Ya mi discurso ha terminado, ahora sólo queda darles mi tarjeta para que entren en mi web para ver mis trabajos. Y eso hago y me voy.

Inmediatamente empiezo a arrepentirme de ofrecer mis servicios a esta oficina de fabuloso ambiente laboral. Pero si no me hace falta. Tengo suficiente con mi negocio, esto es complicarse más la vida, no voy a poder abarcar tanto. Encima si ya cobro de por sí bastante económico los trabajos que realizo, ahora me tocaría repartir y cobrar aún menos. Lo consulto con Eva. Aunque si pienso en los 5000 euros, no está mal (en el sueño los cinco mil euros es una cantidad menor, digamos que se trata de una cantidad simbólica, más aproximada, quizá, a los 1500 euros). Lo que más me preocupa es el tema, otra vez, de estar sometido a horarios, resposabilidades, jefes. Pienso en no ir al día siguiente (me dijeron que me presentara al día siguiente a las 7 de la mañana, que la jefa me daría la respuesta a mi ofrecimiento, pero vamos, es seguro que sí, que seré contratado, es una evidencia, a pesar de que hay crisis y de que no necesitan a nadie más en la oficina). Además, está el tema del transporte, ir y venir todos los días, un peñazo, con lo cómodo que estoy trabajando en casa. Miro en un plano de metro. La oficina está relativamente cerca. Un poco hacia la derecha del Parque del Retiro. Y parece que haciendo un click con el dedo sobre el plano, ya estoy allí, ya he llegado.

Le sigo dando vueltas y vueltas. También podría probar una temporada, un mes, un par de semanas, no sé. Mientras duermo en la noche, sigo dándole vueltas al molino, si ir, si no ir, qué hacer, me he acostado tarde, así que no sé si podré presentarme a las siete de la mañana. Pero resulta que ya son las siete de la mañana. Me visto, por comodidad con la misma ropa que ayer, que por un día yendo "repetido" no va a pasar nada. Decido ir. Mecánicamente, como un autómata, sin pensar.

Estoy en los bajos del edificio, unos enormes soportales con varios centros comerciales. Me acuerdo de fumar, claro, seguro que en la oficina no se puede fumar. Así que apuro un cigarrillo antes de subir. Y luego apuro otro. Ya son las 7.30, me atraso... pero tampoco pasa nada por ser el primer día, digo yo... Estoy como rodeado de parques en los bajos del edificio. Junto a mí hay muchísima gente fumando, como yo, apurando las últimas caladas antes de subir a currar. Aparece una medio gorda y grandullona mujer de seguridad, con su consabido uniforme, y comienza a amonestarnos a todos los fumadores, uno a uno: "aquí no se puede fumar". Se lo repite por segunda vez a un tipo bajito y algo feíllo, aquí no se puede fumar, ya te lo he dicho antes, y el tío pone cara de "uy, me has pillado desobedeciendo". Y yo pienso en lo mal que disimula alguna gente...

Y voy subiendo, en unas escaleras mecánicas hacia el trabajo, hacia mi nuevo trabajo...
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Al acecho (poema)

Al acecho


como una gaviota
ni juan ni salvador
vuelo entre los ruidos quebrados del tráfico
entre las prisas y los semáforos

con los dientes apretados
husmeo entre los remolinos de las horas punta
para caer empicado
sobre una posible media naranja

como una pantera en celo
giro por calles
reboto entre edificios y colinas
te busco ardiente
por horizontes de ladrillo

hasta que creo
que te he encontrado

entonces
te persigo
me arrastro como un puma erecto
con las garras bien afiladas

oculto entre la hojarasca
acecho los vaivenes
de tus olas dentro de la minifalda

la huella
que tus piernas desnudas dejan en el aire
me meten en el ensueño
en la caja azul
en el cine dentro de la cabeza
donde te tengo más presente
acorralada
más penetrantes tus ojos

entro en la misma prisión de siempre
donde siento el ligazón
la furia
la necesidad
de verte otra vez más
tendida sobre la hierba
llena de aceite
los labios húmedos
esperándome
susurrándome
abriéndome boquetes de miel
pidiéndome que retrocedamos al origen del mundo
cuando no había palabras
solamente existía el hambre
tú eras la arcilla
y yo la estaca
y juntos
matábamos el hambre



autor: pepeworks / josé martín molina
poema perteneciente al libro: NIÑO MALO - ver SINOPSIS
El libro Niño malo fue premiado con un Áccesit en los XIV Certámenes Nacionales "Ciudad de Alcorcón"

poema publicado previamente en Pepeworks & Kulo de Zebra
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (16): Por tierras de Córdoba y Granada

soñando con viaje a través de Córdoba y Granada, con hermosas vistas, el mar, la playa, montañas, acantilados, la costa
Una sucesión de secuencias en un terreno de villanos, como del Oeste, como de Western. He olvidado muchas cosas, pero voy siendo un personaje y luego otro. Identidad mía difusa, cambiante. Ahora se ven un par de indios a caballo, con plumas y todo, a lo alto de un desfiladero, plano desde arriba. Abajo, muy abajo del desfiladero, una serie de jinetes se han apercibido de la amenazante presencia de los indios, tendrán que andar con cuidado. De repente me pregunto cómo suben y bajan los indios a caballo por los desfiladeros. Y se ve como bajan por entre terraplenes, ocultos desde fuera, que hay tras las enormes rocas de los desfiladeros.

Ahora me transmuto con otro que viene en sentido contrario, voy por una bajada que hay entre las montañas, de tierra entre bermellón y roja. Un enorme sol sobre el paisaje. Soy como un buhonero o algo similar. Hasta que llego a una especie de parador entre las rocas y me asomo. La vista será magnífica, maravillosa, montañas enormes y definidas, debajo el mar, un mar brillante y cristalino. Más allá otras cadena de montañas y luego el mar abierto, infinito. Una luz solar espléndida. Abajo, en el trozo de playa cercado por rocas, hay gente bañándose. El paisaje es tan formidable y cautivante que me saco la cámara para hacer fotos. Pero las haré de cara al sol, con lo cual saldrán, según las veo en el visor de la cámara, casi negras, veladas por el sol. Asomarme para hacer las fotos, debido a la gran altura, me da algo de vértigo. Ahora estoy bajando hacia la costa.

En el sueño he atravesado Córdoba y ahora estoy en tierras de Granada. He llegado abajo, estoy en la costa, me baño, nado un poco, entre más bañistas. Llego a la playa, donde se levantan una serie de bungalows o chalets casi al pie de las olas. Vuelvo a mirar el paisaje, qué esplendor, subyugante. El mar más allá de las montañas, brillante por la luz casi blaquecina.

Y ahora estoy con Eva por estas latitudes, que se queja de que no hayamos estado más tiempo en la playa. Y yo le digo que ya que nunca vamos a la playa, que no se queje ahora por haber estado sólo tres horas... Eva y yo nos metemos en un cuarto de baño público, que es como una barraca, bastante grande. De repente se ha llenado todo el suelo de agua, y la ropa de Eva, que aunque estaba vestida, al mismo tiempo estaba tendida en el suelo, se empapa entera. Eva contrariada, casi malhumorada. Nos vamos de aquí. Paseamos por ahí.

Y ya no está Eva. Ahora estoy yo solo internándome por casas comunitarias de la playa. Aparezco en una habitación-apartamento. Imagino que estoy invadiendo espacio privado y en cualquier momento me puede caer una bulla. Así que decido salir. En estos momentos del sueño soy un curioso personaje. Una especie de seductor que va vagando por los caminos, buscando aventuras, sin apenas nada, sin apenas dinero, ropa anticuada, gastada, pero un gran seductor cuando se lo propone. Es más, ahora tendré hasta un sirviente. En estos tramos del sueño siguen pasando cosas, más habitaciones, hermosas vistas desde ventanas o zaguanes, gente rulando por el espacio comunitario, a modo de hall casero, que lleva a los distintos apartamentos y estancias. Me encuentro con dos chicas famosas, una de ellas creo que actriz de televisión, guapas, acaudaladas, una rubia y otra morena, que al ser un gran seductor aunque disfrazado de semi-vagabundo, buscan mi compañía. Una presume de ser una excelente cortadora de uñas con los dientes.

Como un reto se dispone a cortarme la uñas con sus blancos dientes. Mientras va royendo, chupa también mis dedos, de una manera sensual y excitante. Va mordisqueando mis uñas, que ahora son bien largas, ya lleva dos o tres uñas, su método es bastante imperfecto, no cercena los extremos de las uñas y todo el centro cortado ofrece un aspecto dentado, nada nítido. Está claro que aquí hay tema, que tras la extraña manicura bucal, nos entregaremos al amor. Pero... resulta que me enfado muchísimo porque de repente me entero de que una de las dos chicas, le había dicho a mi sirviente (que también está presente en la escena) que hiciera no sé qué. Y ahí me enfado mucho, gritando, rompo diciendo: "Nadie le da órdenes a mi sirviente menos yo". Y me largo, con mi sirviente viniendo detrás de mí, ante el mayor de los asombros de las dos famosillas.
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (15): Cambalache y la chica siniestra

fragmento de la obra Crisálida de hombre durmiente II, de la pintora Eva Román, retrato del autor - haz click sobre la imagen para ver el cuadro
Estoy en el mítico local de copas Cambalache y ahí ligo con una chica que está con otra. Es curioso pienso, siempre ligo en enero. La chica es estilizada de cuerpo, de blanca piel, vistiendo de negro, como una siniestra, pero en plan light, rostro guapo y oval, delicada. Aunque luego, comentándolo con Eva, la vemos rodeada de sus primas y son algo feas y chicas de barrio. El caso es que esta chica y yo vamos a la misma psicóloga. Y en un momento del sueño aparecemos en la terapia, mezclándose a la vez dos terapias. Por un lado está ella, sentada a una mesa con otras 3 chicas, todas quietas como figuritas de porcelana y sin hablar. Yo estoy junto a Estrella, que cosa curiosa, siendo la psicóloga, es la que está tumbada en el diván... Estrella me indicará que no es buena idea hacer coincidir las terapias, más por las chicas que por mí. Y después de este flash temporal sigue transcurriendo el sueño en Cambalache. Yo ya me voy. Dejo a la chica enamorada con su gente. Quedamos mañana a las siete de la mañana en Cambalache. (Habrá otros momentos en relación con esta chica que se me han escapado, quizá paseos, no lo sé). Y ahora estoy con Eva, en casa, por la noche.

Nuestra casa es una mezcla de apartamentos en un mismo piso donde vive más gente, entre ellos algunos familiares. De tal manera que nuestra habitación, bastante grande y oscura al ser de noche, es como si fuera toda nuestra casa. Eva y yo estamos discutiendo, bueno, en realidad no es discusión: yo quiero dormir (ya que madrugo, que a las 7 he quedado con la otra chica) y Eva dando rienda suelta a sus preocupaciones, y que no me deja dormir. Es posible que en cama contigua duerma nuestro hijito Amador. Parece que al final logro dormir, pero me despertará un visita familiar, ¡a las 4 de la mañana! Aparecen en la habitación, y sacudiéndome de la cama, mi tío Paco, seguido de mi tía Rosi, seguidos de mis primos. Joder. Que quiero dormir, que necesito dormir. Pero ya no hay manera. En un momento dado estoy con mis tíos y dos primos en la cocina, ante una larga mesa de desayuno.

Se acercan las 7 de la mañana. En un principio pensaba ser puntual a mi cita con la chica de Cambalache. Pero recuerdo un viejo truco de ligón. No, mejor llegar lo suficientemente tarde como para que ella empiece a pensar que no voy a ir. Y entonces aparecer y así se llevará el doble de ilusión. Aunque corro el riesgo de que llegue y ante la impaciente espera se haya ido. Pero correré el riesgo. Ya estoy en un taxi, camino de Cambalache, las 7 y 20 o más. Le doy las indicaciones al taxista. Las calles son muy estrechas en esta zona de un Madrid estrecho y remoto, hasta el punto de que casi no caben los coches. Es de noche. Llego al fin a las puertas del Cambalache. Que está cerrado, pero a las puertas hay un grupo como de 20 personas. Localizo a mi chica siniestra, está cómo ocultándose entre las amigas, pudorosa, escondiendo su emoción. La leche, a saber desde cuándo lleva cerrado Cambalache y me han estado esperando todos aquí en plena calle, quizá con algo de frío, la chica y todo su numeroso grupo de amigos.

Y vuelvo a ser despertado en mi habitación, la habitación de antes, aunque con otra distribución, yo durmiento en una especie de mueble-cama. Es Eva quien me despierta porque han llegado unos amigos míos. Más amigos de Eva que míos, en realidad. Ante mi cama aparece David Arnáiz y su chica. Los dos están un poco desconocidos, me cuesta reconocerlos, porque ambos llevan unas inmensas y largas barbas (que no son postizas, son de verdad). La chica de Arnáiz habla y yo me quedo sorprendidísimo de que una chica, con clara voz de chica, pueda tener una barba pelirroja semejante...
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (14): Regresando a casa en Blasa

Autobuses Blasa (De Blas y Cía, S. L.), uniendo Madrid con Alcorón, Móstoles...
Camino por la noche por la calles de Madrid, se supone que hacia mi casa. Aunque no venía en ningún autobús, es como si me hubiese equivocado de parada, apeándome antes y ahora me tocase recorrer varias calles hasta llegar a mi meta. Atravieso el edificio de franjas metálicas de Ábalos y Herreros, con lo cual sí, ya me queda poco, unas cuantas calles. Debe ser sábado por la noche, porque hay gente de juerga por todas partes. Bares y locales, viéndose como escaparates, con varios niñatos emborrachándose, hay tráfico abundante y despejado de sábado noche, un poco la ley de la selva. Ya casi he llegado, al doblar la esquina reconozco hotel, ahí veo la plaza. ya llego. En un pasadizo, como una bocacalle, soportal con negocios, hablo con una mujer y luego se suma otra, ambas son mujeres bien, maduras y medio pijas. Hablan, yo las secundo, de lo mal que está la juventud, lo descarriados que están. Aparece Jaime Moreno, al lado de un respiradero de la parte baja de un hotel (es como si estuviéramos por la zona de Argüelles). Jaime viene a demostrarnos que hay cosas interesantes, cosas nuevas que se hacen ahora, por ejemplo, por indicaciones de Jaime, me apunto en una hoja un grupo de música reciente, interesantísimo, experimental, que justo acabamos de oír un tema entero y me ha encantado, buenísimo. Tomo nota.

Decido por fin volver a casa, la noche ya ha dado suficiente de sí. (¿Pero no iba a casa ya antes?). El caso es que mi lugar de destino ha cambiado completamente, volver a casa (cuando se supone que estaba llegando) quiere decir ahora un largo recorrido de vuelta, hasta llegar a Príncipe Pío y ahí coger un autobús que me lleve a Alcorcón. (Re)emprendo el regreso andando. Se me hará de día cuando voy llegando a las inmediaciones de Príncipe Pío. Veo a Mirtha Martín en la calle, ella parece no verme. Está hablando con otra, de espaldas a mí. Cuando la saludo reacciona como si yo ya llevase un buen rato ahí, a su lado. Entramos en su tienda, un habitáculo lleno de artículos de cristal.

Llego por fin a la parada en Príncipe Pío de las Blasas que nos llevan a Alcorcón, Móstoles, etcétera. Hay una cola larguísima de gente esperando, un centenar de personas, una cola que da la vuelta a la esquina. Joder. Pienso en irme andando hasta Alcorcón, pero claro, es una locura. Resulta que aún no hay autobuses. Son las 6 de la mañana y los autobuses no empiezan a aparecer hasta las 8. Me cabrea esto, pero jodé ¡si ya es de día!, ¿cómo es que aún no hay buses?. Toca esperar, hacer tiempo, un taxi saldría carísimo, ir en metro: demasiados transbordos. Entonces llega un autobús. La gente subiendo, en un periquete no hay cola, se han metido todos en el autobús de la Blasa (de Blas y Cía, S. L.), en un santiamén. Miro en la parte delantera del bus, para ver el cartelito que indica el destino, mierda, va a Móstoles... Le pregunto al conductor que cuando llegan los buses que van a los Habitats... No me hace ni caso. Me giro y ya hay una buena cola otra vez. Me pongo el primero y me acusan de haberme colado. ¿Otra vez a ponerme al final? De repente recuerdo que los autobuses que iban a Alcorcón los habían cambiado de sitio y ahora salían de debajo de la Estación de Príncipe Pío... Así que voy a la Estación, a buscar mi parada.

Me junto con Valentín, mi amigo y vecino, y juntos buscamos nuestra parada por los sótanos de la Antigua Estación de Príncipe Pío y también por los vericuetos del metro. Debajo nos encotramos con un panorama rural, cobertizos, pequeñas granjas, creo que hasta vacas. Nos internamos en una especie de fábrica rural con trabajadores, que nos toman el pelo diciéndonos que la parada de buses está detrás de aquella puerta y al atravesar la puerta nos encontramos con un pequeño y cuadrado patio granjero. Seguimos buscando, por aquí, por allá, nada, que no hay manera.

Parece que hemos desistido de la búsqueda y quizá nos tomemos algo Valentín y yo en un bareto. Luego, en medio de la plaza, junto con otros 4 ó 5 amigos, entre los que se encuentra David Pastor, con su asombro natural, montamos un espectacúlo, cantando todos, en plan sentada hippy. El caso es que al terminar la canción y el show tenemos un éxito rotundo. Todo el mundo (estamos rodeados de cientos de espectadores por todas partes) nos aplaude, nos vitorea, nos aclama. Valentín, que es de quien ha partido la idea original de nuestra actuación, se pone a escalar por un tubo de desagüe que hay en la pared de un edificio de tres o cuatro pisos. Su intención es subirse a la azotea (donde hay más espectadores) para recibir desde la altura todos los honores, y quizá soltar una arenga a nuestro inmenso público. Pero sucede algo curioso, cuando Valentín ha escalado ya la mitad del tramo, un golpe de viento, le arranca el peluquín. Valentín está completamente calvo, debido a la edad ya cuarentona. Yo me quedo sorprendidísimo, jamás me hubiese imaginado la calvicie total de mi amigo. Valentín, abochornado y muerto de vergüenza, descubierta ahora su cabeza pelona, baja corriendo, para esconderse de las miradas clavadas en su calva lironda. Ahora me observo yo en un cristal y a mí también se me ha caído pelo, bastante, pero aún me queda mucho.
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (13): Avatares en la calle de la Princesa de Alcorcón

calle de la Princesa en Alcorcón, Madrid
Un sueño con mezclas de gente, sitios, situaciones. Lo primero que recuerdo creo que es que estamos mi madre y yo con Antonio Malonda (que parece ser también una especie de trasunto de Juan Antonio Alda), parece que en su segunda escuela de interpretación -o sea, después del traslado- (aunque el espacio es más íntimo, recordando también al estudio de Juan Antonio Alda, iluminado con fléxores y enormes zonas en penumbra). Nos cuenta batallitas Malonda (creo que está liado con mi madre), toda una aventura creo que relacionada con el doblaje de una película o algo así. Y resulta que al final, por hache o por be, sólo dijo una frase de doblaje en toda la película.

Luego estoy con Emi Caínzos, que ahora es profesora de Bululú, junto con otra amiga nuestra que también estudió interpretación con nosotros (de la que ahora no me acuerdo). Hacía tiempo que no nos veíamos y hablamos y hablamos. Estando ahora como en una habitación, relativamente íntimos. En un flash me resulta incitante, pero lo descarto.

Y luego voy al bar, como según el sueño voy haciendo todas las mañanas, a desayunar, mi café o descafeinado y un bollo o algo similar, para después dedicarme a escribir, en una mesa, ese parece ser el rito matinal. La idea es ir después a Bululú, a no sé qué, a ver a Emi y tal. Todo, tanto Bululú, como el bar, como el portal de mi casa donde vivo con Eva en el sueño, todos los lugares están ubicados a pocos pasos unos de otros, en la misma calle de la Princesa de Alcorcón (donde mi padre tuvo su primer taller).

Ahora aparecen seguidas como dos secuencias en el bar, quizá más, relativas a mis desayunos. La primera comparto mesa con alguien desconocido. La segunda, el bar vacío, ideal para mí, me siento en la misma mesa, que acaba de ser abandonada por un viejo. La mesa está pringosa y asquerosa, viene el dueño del bar, que es a su vez el único que trabaja en el bar. El tipo es bastante servicial, sonriente, baboso, todo un lacayo y además todo un avaro, sacándole guita a su negocio, parece ser esa su única obsesión. Zalamero, quitando importancia, limpia mi mesa (la limpia por encima, con poca eficacia). Voy a ponerme a escribir tras el desayuno. Ahora, como si fuera otra mañana, estoy desayunando junto a un viejo, en la misma mesa, nos equivocamos de trozos de pan y le quito uno suyo y él igual, me quita otro trozo a mí. Hasta que sólo queda el último pedazo de pan, que es mío, pero el cree suyo y lo coje, se da cuenta que es mío, lo vuelve a dejar y le digo que no, que no, que se lo coma él. Se resiste pero finalmente acepta y se zampa el último mendrugo.

Y ahora entra Eva en el bar. Está sentada en una mesa más cercana a la puerta y la ventana de cristal (yo estoy en la mesa del fondo). Eva empieza a liarla con el dueño del bar, echándole en cara lo ruin que es y el pésimo servicio que da, prácticamente denunciable. Por ejemplo, Eva acaba de pedir unos pinchos morunos, y los pinchos han llegado al instante, ¿cómo es posible hacerlos tan rápido?, ¿es que ya estaban hechos antes de pedirlos?, ¿y desde cuándo estaban hechos?, ¿qué clase de estafa es esta?. Eva recrimina en alta voz, pero serena, sin levantarse de la silla, rodeada por dos o tres ancianas también sentadas. Yo de pie (como a través de un cristal) contemplo la escena. El camarero está tranquilo, da someras explicaciones, aparece con un pollo recién hecho en la mano, como dando explicaciones de la velocidad de su servicio. Pone el pollo encima de la barra. Mientras Eva increpa, yo pienso, como si le dijera a Eva: sí, ya sabemos como se las gasta el hombre este del bar, pero al fin y al cabo, si no te gusta este bar grasiento y mugroso, te puedes ir a otro bar, que por aquí hay bastantes...

Y de aquí, de la bronca de Eva al avaro barman pasamos a un espacio que parece ser una sala de un convento, al final de la calle de la Princesa (más o menos a la altura de la primera casa que tuvimos, la de mi primera infancia), donde alguien, parece ser una monja, nos explica a Eva, a mí y a otras 10 o 12 personas más (todas como formando parte de un mismo grupo) la historia del dueño del bar. Cómo antes este hombre trabajaba en la beneficiencia. Y tal y cual. Ahora Eva toma la voz cantante organizando no sé qué. De pronto somos como figuritas pequeñas y una parte del grupo emprende la huida como por debajo de una puerta de garaje metálica, escalando hacia arriba, hacia un enorme y muy elevado agujero o ventana. Yo aparezco desdoblado: estoy con los que se marchan precipitadamente, ante la inminencia de un posible peligro, pero también estoy con los que se han quedado al lado de Eva. Y el sueño empieza a sumirse en una confusión de acciones, idas y venidas, somos figuritas ajetreadas que escapan de no se sabe qué...
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!

Sueños (12): Terminando una página web

soñando que no termino nunca de hacer una página web
Sueño que estoy terminando de hacer una página web, me queda poco, pero resulta que recuerdo que ya había otra versión que hice hace tiempo de esta misma web. La busco y efectivamente, la veo delante del ordenador, la manejo, bajo con el scroll, una con más estructura de blog, con encabezamientos en negro. Y el sueño se repite con las mismas variaciones, más o menos, una y otra vez. Sueño obsesivo, círculo vicioso del que parezco no salir nunca. Me medio despierto, pero si la web ya estaba casi terminada... y vuelvo a caer en el mismo sueño de nuevo, pero si ya hice otra versión... Así como diez, doce veces, hasta que me despierto definitivamente. Este tipo de sueños, algo agobiantes, en que una empresa no se termina nunca, como encarnando el mito de Sísifo, suelo tenerlos después de un gran intenso trabajo y que al final no llegué a concluir, quedándome poco que hacer ya para el día siguiente. En este caso se trataba de la página de la tienda de moda y ropa Bunkha: www.bunkha.com.

[ya que estamos: para ver diseños de páginas web de pepeworks: www.pepeworks.com]
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...