Sueños (17): Me ofrezco para trabajar en unas oficinas

Voy a ofrecer mis servicios a una empresa para trabajar. Estoy ante una puerta donde se hacen videobooks. 3 chavales delante. Les digo que hacen mejores videobooks en la puerta de enfrente, pero tras una ligera duda, no me hacen ni caso. Yo voy a la puerta de enfrente que es donde tengo intención de ofertarme. Efectivamente, al entrar, veo por qué había elegido este negocio y esta oficina para trabajar, por el excelente ambiente de trabajo, gente especial, majísimos, unas veinte personas, en un espacio bastante diáfano. Voy hecho un pincel, arregladísimo, vestido de traje, engominado, perfecto, para causar una soberbia sensación. No sé exactamente en lo que trabajan aquí pero encaja (otra fuente de ingresos para ellos) con lo que yo hago.

Tras un poco de alboroto, consigo que por fin me escuchen, muy amables. Aunque habrá interrupciones en mi discurso (que tengo muy preparado), me escucharán con mucha atención. Hombres y mujeres, todos estupendos, afables, cercanos (parece que tengo aproximaciones por separado con varios empleados, hablo con alguno de ellos, estupendos todos). Les explico lo que hago, videobooks y páginas webs, mi currículum, mi impacto en el medio, mis referencias, etcétera. Inmejorables trabajos y a muy buenos precios. Me expreso de manera muy convincente y segura. Una simpática empleada hace referencia a que podría cobrar 10 euros la hora (no sé por qué, con qué operaciones mentales de cálculo, saco la suma de 5000 euros al mes cobrando 10 euros la hora...). Les digo que podría trabajar media jornada, mañanas o tardes, incluso podría llevarme trabajo a casa. Ya mi discurso ha terminado, ahora sólo queda darles mi tarjeta para que entren en mi web para ver mis trabajos. Y eso hago y me voy.

Inmediatamente empiezo a arrepentirme de ofrecer mis servicios a esta oficina de fabuloso ambiente laboral. Pero si no me hace falta. Tengo suficiente con mi negocio, esto es complicarse más la vida, no voy a poder abarcar tanto. Encima si ya cobro de por sí bastante económico los trabajos que realizo, ahora me tocaría repartir y cobrar aún menos. Lo consulto con Eva. Aunque si pienso en los 5000 euros, no está mal (en el sueño los cinco mil euros es una cantidad menor, digamos que se trata de una cantidad simbólica, más aproximada, quizá, a los 1500 euros). Lo que más me preocupa es el tema, otra vez, de estar sometido a horarios, resposabilidades, jefes. Pienso en no ir al día siguiente (me dijeron que me presentara al día siguiente a las 7 de la mañana, que la jefa me daría la respuesta a mi ofrecimiento, pero vamos, es seguro que sí, que seré contratado, es una evidencia, a pesar de que hay crisis y de que no necesitan a nadie más en la oficina). Además, está el tema del transporte, ir y venir todos los días, un peñazo, con lo cómodo que estoy trabajando en casa. Miro en un plano de metro. La oficina está relativamente cerca. Un poco hacia la derecha del Parque del Retiro. Y parece que haciendo un click con el dedo sobre el plano, ya estoy allí, ya he llegado.

Le sigo dando vueltas y vueltas. También podría probar una temporada, un mes, un par de semanas, no sé. Mientras duermo en la noche, sigo dándole vueltas al molino, si ir, si no ir, qué hacer, me he acostado tarde, así que no sé si podré presentarme a las siete de la mañana. Pero resulta que ya son las siete de la mañana. Me visto, por comodidad con la misma ropa que ayer, que por un día yendo "repetido" no va a pasar nada. Decido ir. Mecánicamente, como un autómata, sin pensar.

Estoy en los bajos del edificio, unos enormes soportales con varios centros comerciales. Me acuerdo de fumar, claro, seguro que en la oficina no se puede fumar. Así que apuro un cigarrillo antes de subir. Y luego apuro otro. Ya son las 7.30, me atraso... pero tampoco pasa nada por ser el primer día, digo yo... Estoy como rodeado de parques en los bajos del edificio. Junto a mí hay muchísima gente fumando, como yo, apurando las últimas caladas antes de subir a currar. Aparece una medio gorda y grandullona mujer de seguridad, con su consabido uniforme, y comienza a amonestarnos a todos los fumadores, uno a uno: "aquí no se puede fumar". Se lo repite por segunda vez a un tipo bajito y algo feíllo, aquí no se puede fumar, ya te lo he dicho antes, y el tío pone cara de "uy, me has pillado desobedeciendo". Y yo pienso en lo mal que disimula alguna gente...

Y voy subiendo, en unas escaleras mecánicas hacia el trabajo, hacia mi nuevo trabajo...
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
0 Comentarios

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...