Sueños (24): Atravesando la ciudad interior

atravesando la ciudad interior: pasadizos, terraplenes, cornisas, azoteas, pasarelas, escondrijos, túneles...
Voy por la calle, dirigiéndome a casa de mi madre, llevando unas ropas bastantes estrafalarias, con pantalones muy cortos (como de tipo tirolés), lo que me irá acarreando problemas, bromas, momentos extraños. Por ejemplo me paran en un cuartel de soldados que quieren putearme, aunque tampoco estoy haciendo nada ilegal y eso les reprime, pero sí que me asustan con encerrarme, con comentarios pretendidamente dolientes. Acaban soltándome. Surgirán más avatares de este tipo.

El sueño entra en otra fase de persecución: otro compañero y yo tenemos que hacer una larga ruta a través de la ciudad hasta llegar sanos y salvos al sitio donde estaremos seguros. Ya hay un grupo de gente que no nos acepta y quieren matarnos o algo similar. La ruta que seguimos es idéntica a otro sueño que tuve hace tiempo. Atravesamos edificios, escalamos por cornisas, atravesamos terraplenes, parques, túneles, montículos, bocacalles, espacios abandonados, terraplenes, todo tipo de escondrijos y singulares pasadizos entre edificios conformando una especie de ciudad interior secreta, arriesgada (por alturas y riscos) e inaccesible para los demás. Nos acercamos a una de las partes del tramo en que hay que atravesar, hacia arriba, como una lombriz, un agujero sinuoso entre la arena, algo claustrofóbico. Mi compañero, más gordito, teme no poder pasar a través del hoyo. Pero cuando llegamos al sitio, que se encuentra pasando la azotea de un edificio, el sitio ha cambiado. Antes descubrimos que por error estábamos yendo en dirección contraria, y al corregir y girar 180 grados conseguimos una notable ventaja con respecto a nuestros perseguidores, que como policías se han diseminado por toda la ciudad, en grupos, para darnos caza. Yo estaré tranquilo, seguro de que no nos van a coger. Los escondrijos y rutas que seguimos, siempre al abrigo de espacios abiertos, nos mantienen seguros, de momento.

Llegamos a otra de las partes del recorrido difíciles, donde la última vez conseguimos avanzar con un truco especial, pero que esta vez, al estar las cosas cambiadas de lugar, hemos perdido la pista de cómo continuar. Hablamos de una enorme sala en lo alto de un edificio, con partes al aire libre, como si se tratase de un techo derrumbado en varios puntos. Hay contendedores, cajas raras apiladas, una palanca (¿es la palanca que utilizamos la última vez?), bancos de arena, grandes objetos mecánicos y maquinarias singulares, y más cosas, como un vertedero semi-industrial. Impulsándonos con un palo podemos llegar más arriba, pero no podemos continuar por ahí. Ahora estamos varios, 5 o 6, entre ellos una chica, buscando la manera de salir de aquí. Al final, en lo alto de una montaña urbana de arena, en el borde superior del perímetro de la fachada, conseguiremos, caminando por el filo, llegar a espacios practicables (esta vez ha resultado más fácil que la pasada vez). Y ya caminamos por la calle, de noche, tras bajar por un gran terraplén. (Se irán alternando momentos nocturnos con momentos diurnos).

Ahora se trata de recorrer el último tramo sin que nos reconozcan, caminando, sin prisas que nos delaten, por la vía pública, después de cruzar una gran carretera. En el último sueño, para disimular en esta última parte del trayecto, nos disfrazamos de travestis, pero repetir ahora el mismo truco sería demasiado evidente. Esta vez avanzaremos en parejas, abrazadas, de gays. La cosa consiste en adoptar mucha pluma, gestos lo más maricas posibles y de esta manera vamos avanzando en las mismísmas narices de nuestros perseguidores sin que nos descubran. Acabamos de cruzarnos con uno de ellos, un tipo con bigote, que no nos ha reconocido. Vamos ahora tres parejas, con unos cuantos metros de distancia, con mucho cuidado, cualquier fallito nos pondría en evidencia, andamos muy despacito y sin parar de hacernos la pareja gay enamorada, sin parar de hacernos cucamonas. Y así llegamos a la última calle, donde la madre de cada uno (ahora somos 3) espera en el zaguán y nos va rescatando uno a uno e introduciendo en la seguridad del hogar. Y así, nos hemos salvado por hoy.
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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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