Sueños (28): Buscando a mi hijo por la noche

Buscando a mi hijo por la noche madrileña
Estamos en Madrid, por la noche, bien entrada la madrugada, en un coche en el que vamos un montón de gente (más de la que en realidad podría caber). Como si volviéramos de viaje (quizá de gira). Se para el coche, que me bajo. Me tiro un buen rato sacando cosas del coche, mochilas, paquetes y no sé qué. Ah, y esto que se me olvidaba, y esto otro, y sigo sacando cosas, del maletero, de dentro del coche. El resto me mira con mala leche, como enfadados conmigo. Parece que no entraba dentro de los planes que me bajase ahora. Ya he sacado todo. Ahora hay que coger un taxi. Buscando el taxi me encuentro con una conocida (puede que Marta Sánchez), que también busca taxi y anda algo desesperada ya porque no hay manera de localizar un taxi.

De pronto me acuerdo de mi hijo, que se me ha olvidado sacarlo del coche (aunque parece que antes no venía dentro). Como si no hubiese pasado el tiempo el coche en el que veníamos apenas ha avanzado unos metros. Corro hacia él para detenerlo. Mi hijo no está dentro y no me dicen dónde está. Sin que nadie me diga nada, averiguo dónde puede estar. Me interno en un edificio, en un piso. Mi hijo de dos años está dentro, lo ha metido aquí un conocido de los que venía en el coche, pero no termino de encontrarlo. El sitio en cuestión se encarga de hacer exámenes a los niños para detectar si son superdotados. Atravieso salas y habitaciones, todas llenas de niños en distintos grupos, separados por edades, en un grupo sentados en corro, en otro de pie haciendo no sé qué actividad. Se supone que como padre yo no puedo estar allí, pero nadie me detiene ni me animan a irme (al parecer este tipo de estudios se hacen sin la presencia de los padres, por eso han traído aquí a mi vástago a escondidas y sin avisarme). Al final aparece Amador con el conocido que se lo había llevado, cogido de la manita. No se ha podido detectar si es superdotado porque, según me explican, estaba medio dormido, debido a unas horas tan tardías, y así no se pueden hacer bien las pruebas, no sea que se asuste el niño.

También he soñado, creo que antes, con que un mariconcete adulto me perseguía por el laberinto de unos gimnasios, las duchas, etcétera. Yo trataba de disuadirle de que no intentara tener líos conmigo, que era inútil, pero con sonrisa de complacencia el tipo insistía en seguirme a todas partes.
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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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