Sueños (40): Haciendo películas del destape

Soñando que hacemos películas del destape en una piscina
La cosa va de películas en plan destape de los años 70 y 80, donde el protagonista, un tipo que pasa de la cincuentena, seduce con facilidad, mediante arrumacos y gracietas, a la protagonista, que será siempre una actriz o vedette de unos 60 años que fue leyenda del cine español en su tiempo. Ahora el seductor (una especie de Quique Camoiras, que a momentos encarno yo mismo) está correteando por una piscina y haciendo cucamonas a una richachona sesentona. La piscina, con tumbonas, a momentos está en un gran yate o en un jardín. Y también puede que haya alguna escena de noche en un gran chalet. Una vez seducida la acaudalada (y siempre resulta fácil siguiendo unos pasos determinados) la película termina de rodarse y comienza otras que tiene exactamente la misma dinámica, pero con otra actriz.

Una vez terminada una de estas películas, puede que al comienzo de la segunda, el escenario cambia a la estancia alargada, con una sola ventana en uno de los extremos más estrechos a modo de proyector o cámara gigante, donde se están haciendo estas películas, y donde estamos un montón de operarios, productores, etcétera. Incluso quizá hasta esté la actriz Carmen Maura. En la sala estaremos una veinte personas. Yo formo parte del equipo. Igual que Roberto EMM, que se encuentra detrás de una cámara, y que de pronto empieza a arremeter verbalmente contra mí, poniéndome en evidencia delante del resto de trabajadores. Tras varias calumnias, termina por acusarme, lleno de rabia, de ser el culpable de que su hermana esté muy mal anímicamente, cerca de la locura, debido al acoso sistemático del fotógrafo que les recomendé para una sesión de fotos. Ajajá, ahora entiendo el por qué habían ido prescindiendo de mis servicios. ¡Era por eso!

Me defiendo, con razón, de no ser en absoluto culpable de semejante historia, de la que no tenía noticia de ningún tipo. Y contraataco con otras fuertes acusaciones, cositas y lindezas que me tenía calladas, como los clientes que me estaban enviando. La balanza de los presentes se inclina a mi favor, como es lógico, permanciendo mi reputación a salvo. Mientras Roberto pierde la razón chillando como un puerco enloquecido.

A continuación sigue la trifulca entre los dos (aunque parece que Roberto va cediendo a mis perfectos razonamientos) pero esta vez estamos en el descansillo de unas escaleras de un enorme edificio. Roberto, hablando de su hermana, me enseña un montón de caras con los ojos descolocados, dibujos de pequeños monstruos infantiles, algunos un poquito macabros o inquietantes, y me explica que su hermana cuando ve una cara semejante entra en pleno trance de locura. Y es lo que le pasa a Roberto, empieza, delante de las caras dibujadas, a tener un ataque, con fuertes convulsiones, el sentido de la razón perdido completamente. Aparece Susana G. por las escaleras, con urgencia, para ayudar a su compañero. Apenas discutimos, parece, al fin, darme la razón, quizá arrepentida.
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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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