Sueños (41): Celebro una fiesta en mi habitación ampliada

soñando con que amplío mi habitación y doy una fiesta para celebrar el estreno
Con la facilidad de hacer unos sencillos trabajos manuales amplío las dimensiones de mi habitación. Un rectángulo al que le doy mucha más profundidad y un poquito de anchura. Y me siento muy contento y orgulloso del resultado. Creo recordar que el suelo está cubierto por una enorme alfombra de pelos de lana. Enseño mi obra a mis padres un momento desde la puerta. Voy añadiendo accesorios, amueblando mi nuevo y satisfactorio habitáculo. Y ahora viene la fiesta: invito a colegas al estreno de mi nuevo espacio, que irá aumentando sus proporciones según avanza el sueño.

Yo me encargo de hacer de deejay para animar la fiesta, en la que hay bastante gente que no conozco. Voy transportando un enorme equipo tipo radio cassette con cd incorporado, que es donde voy poniendo los variados cds de música. De repente se encarga otro que no conozco de pinchar la música, esta vez el radio cassette se ha transformado en un tocadiscos colocado en la pared de la entrada. Está poniendo discos tipo rockabilly. Le "regaño" diciéndole que vaya alternando músicas de otros estilos para que la gente de la fiesta no se amuerme. Y cojo un disco de vinilo de los míos y lo pongo, llevando la aguja a un surco en la mitad del LP, buscando un tema determinado, pero he puesto el disco al revés y ahí no están los surcos. Corrijo la posición. El improvisado pinchadiscos volverá a las andadas. Le digo que ponga éste disco, uno de Front 242. Que no me hará ni caso, según percibo al instante. Y es ahí cuando me olvido de la música.

Se ha acabado el combustible y es el momento de rellenar las copas. Nos vamos a la cocina. Una inmensa cocina con todas las paredes llenas de electrodomésticos hasta el techo. Pongo los cubitos de hielo dentro de mi vaso de tubo, sacándolos de una nevera de proporciones casi industriales y me sirvo el ron, después de la cocacola. Es el momento de hacer un brindis con mis siete u ocho amigos presentes. Levanto la copa. Veo a David Pastor enfrente de mí con su copa recién servida en la mano, sonriente, picarón, contento. Andá, no me había fijado antes (o me fijé sin ver) pero también está Albero, que ha engordado bastante, está distinto, casi irreconocible. En mitad del brindis, ahí, termina el sueño.
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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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