Sueños (62): De médicos y la extraña reencarnación

sueño: La consulta de los médicos medio yupis, medio hippys y la extraña reencarnación de mi padre y su transmutación en un amigo
Voy al médico. Me hacen entrar. La consulta consiste en una sala cuadrada con una mesa en su centro, alrededor de la mesa hay unos ocho médicos reunidos, hablando entre ellos, son jóvenes, con barba, algo modernos y algo hippys. Más que una consulta médica parece una reunión de negocios de gente medio vip. Encabeza la mesa el médico principal, que es el que me atiende. Los demás medio escuchan, permaneciendo más en un segundo plano. Nada más entrar el médico me ha detectado ansiedad. Le explico un poco mi historial clínico. Discutimos la posibilidad de tomar tranquilizantes, pero me niego en principio, me lo pienso un poco, con ciertas dudas, y me vuelvo a negar. Algo le diré, algo sobre la agorafobia que le deja helado y pasmado. Salgo de la consulta. En un espejo del ascensor me miro bien, ¿tanto se me nota mi estado? Eso parece.

Salgo a la calle. He tomado una determinación. Afrontar mis miedos. Ir a casa andando, aunque esté lejos, ya veremos a medio camino qué decido. Una resolución para quitarme todo de golpe. Casi al instante de salir del portal de la consulta médica, situado en un chaflán de la calle (similitudes con el barrio de Salamanca madrileño) oigo, clara e indistintamente, la voz de mi padre. En frente de mí una singular figura me está hablando. Sí, es mi padre, aunque no es exactamente él: se ha reencarnado. Y creo recordar que ya me dio algunos indicios de esto secretamente, de que volvería a nuestro mundo.

El caso es que ha vuelto medio recompuesto, como si le hubiesen hecho una cirugía frankensteiniana, tiene el rostro medio vendado (vamos, que me cuesta algo reconocerle) y partes del cuerpo mal ensambladas. Además, al poco de avanzar el sueño, mi padre se transmuta. Si antes estaba de pie, ahora reposa en la silla de la terraza exterior de un bar, con menos movilidad; si antes, salvo la venda, estaba entero, ahora tiene algunos trozos fofos mal injertados que me va enseñando; si antes, y este es el cambio más radical, era físicamente mi padre aunque de manera vaporosa, ahora se ha ido transformando poco a poco en mi amigo Toni Márquez. Así, el resultado final es un Toni Márquez bastante gordo y con serios problemas de movilidad, casi inválido. Total, que ahora me toca llevarle cargar con él, llevarle a cuestas.

A ratos, al principio, cargaré con Toni, luego irá andando a mi lado y en otros momentos estaré yo solo. Habrá que atravesar una zona urbana algo peligrosa, por donde campean maleantes y atracadores; termino decidiendo bordear esta zona para no correr riesgos (esto de atravesar la zona "conflictiva" en el regreso a casa se repite de cuando en cuando en mis sueños). Ahora miro hacia arriba, viendo el cielo recortado por la silueta de los edifidios. En otro momento, con Toni a mi lado, que estará muy hablador y metafísico, nos internamos por una pequeña nave industrial en ruinas. Allí veremos a un raro ser digno de lástima que embebido está dejando su firma haciendo pequeñas y singlares esculturitas de barro, bastante idénticas entre sí, aquí y allá. Este personaje está medio ido, algo enloquecido, es medio ex-toxicómano, frágil, empequeñecido, delgadito, moreno; camina semi agachado, disminuido y enajenado. Toni le ayudará con una de las esculturas, recolocando mínimamente un trozo. Al verlo, el pobre diablo se desencaja, bastante desequilibrado, murmura incoherencias, irritado porque han mancillado su obra y su pequeño mundo.
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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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