Sueños (85): No sé si ponerme una minifalda

soñando que estoy ante el armario y ante el espejo, viendo qué ponerme, quizá una falda o minifalda, para salir de noche con los amigos
En honor a nuestro amigo Meki, que se encuentra hospitalizado en estado grave, hemos decidido salir por la noche para rememorar viejos tiempos. Yo me encuentro ante el armario, eligiendo ropa que ponerme para salir. He pensado en llevar un toque original, así que me he probado una minifalda, que a su vez lleva encima una redecilla negra a modo de envoltorio de la falda, a modo de una más liviana segunda minifalda. Me miro en el alargado y vertical espejo (muy similar a los que teníamos clavados en las puertas de los armarios de nuestra antigua casa de Alcorcón) y la verdad es que me convence mi indumentaria y no me convence. No paro de mirarme en el espejo, intentando tomar una decisión concreta.

A todo esto llega Gus a casa y con paciencia y resignación, va viendo mis vaivenes con las posibles ropas que ponerme, sin opinar ni mal ni bien en absoluto, debe estar ya acostumbrado a mis rarezas. Descubro que en la parte del pecho llevo puesta una ridícula camiseta con tirantes un tanto infantil y amariconada, vamos que parece el peto de una niña pequeña. Le echo la bronca a Gus por no avisarme de esta porquería de prenda que por descuido me había colocado encima. Llegará Albero, que se impacientará algo más que Gus con mis indecisiones de guardarropía (también creo que aparece en el sueño David Pastor, pero no estoy seguro ni sé en qué momento irrumpe). Y yo sigo erre que erre, que si me pongo esta falda tan reducida encima de los pantalones o si no me la pongo. Me queda bien, eso está claro, pero quiero ir, pese a la falda, ataviado de manera masculina, que no haya dudas ni me tomen los extraños por un travesti. Pero yo ya me sé de otras veces que al llevar prendas femeninas uno da lugar a malas interpretaciones, de ahí mis perennes dudas. Es posible que finalmente salgamos y callejeemos un poco, pero al instante, como haciendo borrón, vuelvo ante el espejo y el armario, a continuar con mis eternas consideraciones de atavío.

Habrá otra segunda parte del sueño, bien distinta, en la que vagamente recuerdo mi trato con unas mujeres, y en la que vuelve a surgir otra situación igualmente cíclica y recurrente, sin solución de continuidad.
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► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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