Sueños (87): Amor y sexo con una exótica chica venezolana

Exótica y sexy chica de Venezuela en una aventura turística con sexo incluído
Estoy de viaje turístico con más gente recorriendo una gran ciudad, que durante el sueño, a ratos será Madrid, a ratos será una ciudad extranjera. Nos desplazamos en autobús. Haremos una parada en una zona oculta de la ciudad, un garage que lleva a una especie de ciudad secreta, medio subterránea, relacionada con ciertos vicios caros que tienen que ver con los coches de lujo y las carreras. Todo aséptico y aderezado con un sobrio estilo lujoso, entre minimalista y ligeramente futurista. Entre la comitiva hay dos o tres azafatas. Una de ellas me gusta y parece que yo también le hago tilín. Es algo bajita, de pelo largo liso y muy negro, muy sexy y a su vez sencilla, y tiene ciertos rasgos indígenos, aunque muy leves. Poco a poco nos vamos aproximando el uno al otro, aumentando la confianza y las confidencias.

Estamos ahora unos pocos de nosotros en una sala de espera de este conglomerado automovilístico. Se trata de hacerse miembro o socio de esta singular sociedad, donde se ve mucha gente pudiente, adinerada, y mujeres muy pijas, ociosas y distantes, sentadas en una galería acristalada con amplias vistas sobre la ciudad. Para apuntarse a esta críptica sociedad hay que seguir unos pasos: los hombres han de entrar en una sala de reuniones que está vetada a las mujeres, mientras las mujeres han de esperar en otra sala a que sus hombres salgan, asimilados ya dentro de esta especie de secta para ricos. Esto me da mucha curiosidad, el hecho de que sólo puedan entrar hombres, ¿qué sucederá o se ofrecerá dentro?, ¿se ofrecerán mujeres?. Pero hay un inconveniente: yo no sé conducir, ni siquiera tengo carnet de conducir. La chica exótica que me gusta viene a decirme que no hay problema con eso, que siempre podemos disimular y en el caso de tener que manejar un coche, podría hacerlo ella. Bien.

Siguiendo un pequeño pasillo me adentro en la sala de reuniones sólo apta para el sexo masculino. Y ahí me encuentro una serie de butacas puestas en hilera y pegadas a la pared, donde ya hay algunos hombres sentados. La cosa consiste en ver una suerte de documental en una gran pantalla que hay enfrente de los sillones. Me siento. Para oír la proyección hay que colocarse unos cascos, pero hay varias opciones de audio en los cascos, hay que mover una ruedecita que se encuentra bajo el apoyabrazos derecho de la butaca para localizar la sintonía del audio del vídeo proyectado. Tras seguir en la rueda varios iconitos, tras oír canales musicales, al fin doy con el audio del documental en curso.

La proyección transmite las glorias y beneficios del mundo automovilístico y las grandes ventajas de afiliarse a esta sociedad (probablemente ilegal). Es un claro panfleto muy eficaz hecho exclusivamente para la psicología masculina, de ahí que no puedan entrar mujeres, que siendo más críticas (salvo que se trate de una película romántica) verían enseguida las trampas psicológicas de que se vale el vídeo para captar clientes. Los ejemplos que se visionan son completamente estúpidos. Por ejemplo se ve a un tío que intenta acceder a lo alto de un árbol, seguramente en el jardín de su casa, para acceder a algo. Corre serio peligro de caerse y hacerse mucha pupa. Acto seguido este mismo hombre es aupado por otro hombre que a su vez es aupado por otro hombre que a su vez es aupado por un cuarto hombre para que así el primero de ellos tenga más acceso a lo que quiere alcanzar en el árbol. Pero esto también es peligroso. En cambio si este mismo hombre se sube al capó de un coche, el problema de riesgo desaparecería y el hombre podría lograr su objetivo en el árbol sin el más mínimo peligro. Y el documental sigue con semejantes paridas de este tenor exaltando la gran utilidad manifiesta de los automóviles. Eludiendo absolutamente los propios peligros inherentes a la conducción de un coche, como son los terribles accidentes de tráfico.

Una vez finalizada la proyección, de una media hora de duración, salgo en busca de la azafata que me tenía encandilado. Pero, oh, no está, ha desaparecido. Intento volver a internarme por el pasillo de entrada pero han cerrado la puerta. Preguntando y buscándome un camino alternativo logro entrar de nuevo. En la sala donde habrían de esperar las mujeres no hay nadie, salvo una empleada. Sobre una mesa baja o algo semejante hay apiladas un montón de prendas femeninas. Entre esos trapitos encuentro la camiseta blanca y holgada, con unas letras grandes y negras en su parte central, que llevaba la guía turística. ¡Así que no se ha ido! No debe andar muy lejos...

Y efectivamente, ella está muy cerca. A pocos pasos de aquí, tras la pared acristalada que da a una gran azotea, está ella, sonriéndome, esperándome. Salgo fuera, con ella, que apenas está ataviada con una bata o gabardina. De manera muy sugerente y brusca, se retira la escasa tela que la cubre y se me muestra completamente desnuda, primero por delante, e inmediatamente después me enseña sus voluminosas, gozosas y prietas nalgas. Un fantástico trasero que me embruja y excita completamente y me hace ir tras ella lleno de un ciego deseo. Sí que está buena, todo un bombón. Rápidamente, muy solícita, ella se arrodillará ante mí y comenzará a chupármela con gusto y exquisita dedicación, proporcionándome un exquisito placer delirante. Pero estamos en la vía pública... Nos puede ver todo el mundo. Ahora ya no estamos en la azotea donde hay menos posibles miradas públicas, sino en plena calle, delante de todo el mundo. Pero está claro que a ella le gusta mucho hacerlo delante de todo el mundo. Bueno, no pasa nada, si es así, lo acepto, no hay problema... Tras esta consideración volvemos a la azotea en un santiamén, donde, sin solución de continuidad, ella sigue aplicando, con verdadero arte y pasión, su boca a mi sexo. Y yo que me muero de gusto y excitación... Ahora ella se vuelve de espaldas para apoyarse en el muro y ofrecerme su trasero para que la penetre, pero no puedo aguantar más y eyaculo sobre la pared de ladrillo. Ella, muy dulce, aunque se queda a medias, me dice muy sincera que no importa.

Ahora, caminando los dos hacia su barrio, como pareja feliz, vamos hablando y conociéndonos mejor. Me explica que ella no es sudamericana, sino de Venezuela, que es más relativo a Centroamérica. Desde luego, pienso yo, este tipo de chicas, según me han contado además, son muy fieles, cariñosas y permisivas, son mujeres "de un solo hombre", y poco o nada problemáticas, como sucede con mujeres de otras latitudes (esto según el sueño, claro). Todo esto me llena más de contento aún. También pienso en si mi familia aceptará este enlace. Me imagino que sí, y si no, me da igual, la verdad.

Por el camino le voy explicando el camelo en que consistía el vídeo que proyectaron para conseguir socios de esa extraña sociedad del automóvil de lujo (que a su vez ella, posteriormente, le explicará con sus palabras a algún conocido). Estamos llegando a su barrio, que es bullicioso y colorido, con algo de guetto localista, un barrio animado, sonriente, de colores intensos, lleno de vida. Tan contento voy que, jugando, le doy una patada a un cojín que hay en la acera. El cojín ha ido a parar al interior de un autobús interurbano, y desde dentro dos muchachas sonrientes, a la cabeza del vehículo, intentan devolvérmelo, pero el bus pasa rápido, llevándoselas y llevándose el cojín. Mi novia venezolana se ha adelantado unos pasos, ahora lleva una minifalda muy muy corta, tanto que se ve el final de sus sabrosas y jugosas nalgas. Yo sigo el juego de patear otro cojín, enviándoselo a estas alegres gentes.

Ya casi hemos llegado a las inmediaciones donde vive esta chica, al lado de un puente que da a un vasto río. En la calzada hay un montón de pelotitas de muchos colores. Voy propinándoles puntapiés a balón parado, como si estuviese lanzando faltas directas. Juego con un chaval a meterle gol. Tras catorce o quince lanzamientos, pasándomelo pipa, despierto.
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
1 Response
  1. http://www.youtube.com/watch?v=NlJMDIKUpOY&feature=colike

    Cómo han encontrado mi foro???
    esa soy YO

    http://www.facebook.com/profile.php?id=100003484903744


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