Sueños (97): Participando en una orgía

en una bacanal con algunos compañeros y prostitutas (sueño)
El sueño se desarrolla en una espaciosa casa, donde, principalmente en el amplio salón, hay multitud de parejas y grupos, liándose y revolcándose unos con otros, en una singular y tranquila bacanal. Yo, de momento, participo más como testigo. No me interesa mezclarme en estos montones humanos. Mi interés se centra en una sola chica o mujer, que yace tumbada entre otras prostitutas sobre un gigantesco colchón que reposa en el suelo (prácticamente todo el suelo de la estancia está cubierto de colchones de distintos tamaños). Aunque se trata de una orgía, donde en principio cualquiera se puede liar con quien quiera, la mayoría yacen tranquilos, sin practicar sexo, en placentero y animado reposo. El grupo está compuesto por varios antiguos compañeros de interpretación y algunas lumis, que no parecen estar cobrando por servicio. En un colchón cercano al colchón de las putas, ya más alejado de la puerta, al fondo de la sala, se encuentra Paloma en otro grupito. El número de mujeres es mayor que el de los hombres, digamos que el triple.

Finalmente me acerco, algo dubitativo por temor a ser rechazado, a la putita que me atrae, el único objeto de mi interés sexual. Me tumbo a su lado, entre las demás rameras, algunas de ellas desnudas, otras cubiertas con sugerentes lencerías, y comienzo a tocarla con suavidad y pasión. Ella se gira y veo, de manera brusca, su sexo desnudo, quizá rapado el pubis, y su ano. Ella se entusiasma con mi dedicación y dice algo como "vaya, realmente te gusto, realmente te gusto". Aparece un tío en el mismo colchón, de pie y con el falo erecto completamente embutido en látex de color azul, mientras una de las putas, relamiéndose, comienza a jugar con su pene, asiéndolo, dándole lametones.

Yo sigo, excitado, palpando y tanteando a mi chica elegida, especialmente su esponjoso trasero, mientras ella se deja hacer, pero... no hay protección, no hay preservativos, lo cual no deja de extrañarme, y temo que me contagie una enfermedad venérea. Así que me debato entre dejarme llevar y frenar mi deseo. Y acaba ganando lo segundo. Justo cuando se iba a producir la penetración, estando ella encaramada en cuclillas sobre mi sexo, aparece, como en la pantalla de un ordenador, una ventanita emergente (oscureciéndose el resto de la pantalla) con un aviso que detiene y censura el contenido de lo que estamos viendo. Y ahí termina mi escarceo amatorio con la meretriz.

En otro momento, pasando por el cuarto de baño, bien grande, veré a dos tíos magreándose. Y al final del sueño, en otro contexto, el novio de Rachels, estando ella también presente, me irá enseñando una serie de fotos. Fotos normales y familiares de viajes o cosas así. La última de las fotografías, que haré que desaparezca rápido de mi vista (por no ser indiscreto con las intimidades ajenas y que no descubran mis sensaciones o intenciones) es una imagen porno, donde dos parejas, en una enorme cama, en paralelo y en posiciones idénticas, están en pleno coito. Una de esas parejas es la de Rachels y su novio. En la foto, las dos mujeres están encima de su respectivo hombre que yace tumbado. Ambas, de espaldas en la fotografía, tienen el rabo de su novio introducido en su vulva, mientras con el cuello girado miran pasivas al objetivo de la cámara.
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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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