Sueños (113): El taxista chalado o despistado

dando vueltas en un taxi por el centro de Madrid
Eva y yo cogemos un taxi cerca de la Gran Vía madrileña, por la mañana. Los dos iremos en el asiento de atrás. Le damos nuestro destino: la calle Ferrocarril. Le indico por dónde ir: bajar por la Cibeles y todo más o menos recto. El taxista, un tipo de algo más de treinta años que lleva perilla y tiene un aire juvenil y simpático, me dice que quizá sería mejor ir más por el centro, más por Tirso de Molina, ya que el camino es más recto. Yo pienso que sí, que quizás sea más corto y directo el camino, pero hay demasiada callejuela que atravesar. Le reitero mi preferencia de ir por dónde le he indicado, pero aún así, posiblemente de una manera difusa, le dejo la opción de escoger la ruta que él crea más conveniente. Él adopta pues una actitud ambigua: por un lado enfila por donde yo le he dicho, pero por otro lado toma atajos y otras calles adyacentes que él va considerando oportunas. Con el resultado de que nos está retrasando, comienza a dar demasiados rodeos. Y se lo hago saber, varias veces. Él, que es bastante parlanchín, siempre reconoce que se ha despistado y se ha equivocado de calle, que no pasa nada, que en seguida lo remedia. Y se interna por nuevas rutas y calles, con lo que cada vez nos aleja más y más de nuestra meta. Y yo ya no sé si hay buena o mala fe en su conducción, porque estoy empezando a sospechar que tanto "despiste" no es normal, si tenemos además en cuenta que durante todo el tiempo en ningún momento ha detenido el taxímetro, que es lo que normalmente hacen sus compañeros del sector cuando cometen fallos. ¿O lo del taxímetro es otro "despiste"? O es un redomado mentiroso manipulador o un completo desastre, difícil cuestión a dirimir. El caso es que el conductor parece buena gente, es muy charlatán (no para de contar batallitas), amigable y también un poco atolondrado. O se despista mucho (demasiado) o nos está "despistando" hábilmente a nosotros...

Ahora estamos circulando por la carretera de un puente que si no recuerdo mal es una de las entradas al centro de Madrid desde el sur... ¡Con lo que está circunvalando nuestro destino! Esto ya es exagerado. No sé cómo, pero tras varias calles, volveremos a pasar por el mismo puente. Cada vez lo tengo más claro: éste tío nos está mareando y estafando. El taxímetro ya marca 40 euros, precio que desde luego no estoy dispuesto a pagar de ninguna de las maneras por un trayecto que no debería de llegar ni a 10 euros... Estoy perdiendo la paciencia, llevamos más que demasiado tiempo metidos aquí dando vueltas injustificables y sin saber cuando llegará esta pantomima a su fin. Ya casi estoy determinado a decirle al taxista que se detenga en una comisaría...
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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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