Sueños (121): Discutiendo con Sir Charles

soñando con Carlos (Sir Charles) de Absolute Fiestas
A horas matinales muy tempranas conseguimos Eva y yo, tras bastante follón y dificultades, que nos coja un taxi decente para llevarnos a casa. Al poco tiempo, sin transición aparente, me encuentro con Carlos (Sir Charles) en la calle, que me invita amigablemente a que charlemos. En un bar tenemos unas palabras. Carlos quiere indagar dónde estuve en la noche del sábado, ya que me estuvieron esperando para hacer una animación de camarero infiltrado en un restaurante donde se celebraba una despedida de soltero y no aparecí en ningún momento. Aunque faltó confirmarlo con una última llamada telefónica (todo esto está basado en hechos reales) yo creía que había quedado suficientemente claro que esta vez no me era posible asistir al evento y que debían buscar un sustituto, concretamente Pablo. Pero debieron malinterpretarme porque no buscaron una alternativa pensando que al final haría yo acto de presencia. Con lo cual no fue nadie a cubrir la cena y se montó un buen pollo y como empresa organizadora quedaron fatal. El tono de Carlos mientras intenta sonsacarme y pedirme explicaciones es cordial, pero desconfía de mí, sospecha que les perjudiqué deliberadamente y que además esa noche trabajé para la competencia. Me duelen estas soterradas acusaciones de Carlos, porque yo estoy diciendo la verdad en todo momento y de ningún modo le mentiría a él, que es mi amigo.

Cuando no aguanto más (ya me estoy indignando) tanto subterfugio y tanta desconfianza, agarro el teléfono móvil con decisión y llamo directamente al jefe de Absolute, o sea a Eduardo, para dejar clarito de una vez por todas que en absoluto mis intenciones y mis actos eran perjudiciales para ellos. Le soltaré a Eduardo (veo su cara escuchándome por teléfono un par de veces) una abundante verborrea en la que dejo patente mi inocencia y mis eternas buenas intenciones para con la empresa. ¿O es que creen acaso que después de más de 120 animaciones con ellos ¡¡sin fallar ni una sola vez pasase lo que pasase!! iba a ser esta vez distinto? Nunca. Ni de coña. Impensable. Si no fui es porque me era del todo imposible, que de no ser así por supuesto que no hubiera faltado a mi cita, como nunca falto. No sé qué es lo que piensa Eduardo de todo lo que le arengo, pero sí que veo la reacción en Carlos, que escucha muy atento a mi lado lo que estoy diciendo. Está orgulloso de mí, satisfecho conmigo, como si se hubiese quitado un peso de encima, el intolerable peso de tener que desconfiar de un amigo. Le han quedado manifiestamente palmarias mis explicaciones que me exculpan completamente de haber obrado con premeditación y malas intenciones. Y yo también me alegro mucho de ver recuperado al Carlos de siempre, al Carlos colega, al Carlos que confía plenamente en mí.
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► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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