Sueños (128): Las andanzas amatorias del Conde

Las andanzas amatorias de Fran Conde (libro de sueños)
Me ha traído Fran Conde por la noche a su gran chalet. A mí y a tres tías que se ha ligado por ahí hará unos tres días. Mientras está con ellas me va explicando y contando cosas. Yo permaneceré algo ausente para las tres chicas y asisto a los juegos eróticos y sexuales del Conde como mero espectador, sin implicarme en absoluto en sus correrías amatorias. La acción transcurre en el salón y sobre todo en su enorme y espacioso dormitorio, con una ingente cama de matrimonio y una decoración más bien clásica, como si estuviese acondicionado según el gusto de sus padres. Es posible, a ratos, que también rule por aquí un colega del Conde.

Una de las chicas es una guiri, yanki, con melenita corta rubia, algo rechoncha y con cara de cerdita. Ahora el Conde, tumbado boca arriba, la agarra sin aviso por el cuello mientras le habla de otra cosa y con un gesto indolente de señorito mandón acerca la boca de la chica a su miembro erecto para que ella se la chupe. Y eso hace la extranjera, sin rechistar y aplicada, se lía a succionarle el rabo al amo de la casa. Fran quizá tiene algún pudor, muy leve eso sí, con esto de tratar a las tías como si fuesen zorras. Algo así me dice. De hecho la foránea con cara de cerdita se muestra algo molesta, digamos que decepcionada, con los imperativos despectivos, la conducta marcial y las exigencias del señor Conde, sintiéndose mal por no ser tratada con delicadeza o consideración.

Otra cosa que no para de repetir Francisco, de cuando en cuando y de distintas maneras, es que hoy, desde que se ha levantado, le están saliendo las cosas torcidas.

A continuación estamos en la calle Fran y yo. Es algo más tarde. Vamos a salir de marcha, a recorrer locales de copas por la ciudad de Almería. Él me avisa de que en el caso de que consiga ligar tendríamos que separarnos, que si tendría entonces yo sitio alternativo donde alojarme. Lo tengo. Precisamente cerca de esta ancha calle hay un piso vacío de mi familia y tengo las llaves conmigo. Sólo tiene que decirme el nombre de esta calle para no perderme posteriormente.

Pensándolo bien, no me apetece gran cosa el copear y nocturnear con él. Porque él va directo a matar, a conocer tías para cepillárselas. Y no estoy por la labor de acompañarle en el ligoteo que, en estos momentos, me resulta tediosa y fuera de lugar.
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► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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