Sueños (136): Le robo el dinero a un sospechoso taxista

taxímetro de un taxi de Madrid marcando el precio de 40 euros
He regresado de un viaje por el extranjero y ahora me desplazo en el asiento trasero de un taxi hacia el hogar. Por la noche estamos circulando por la M-30 en sentido contrario al que conduce a mi vivienda, curiosamente. De manera vaga recuerdo que nos hemos desviado porque estoy buscando la manera de comprar un regalo para una chica. Estoy algo borracho y termino por dormirme un buen rato. Me despierto y no sé por qué ahora el taxista está conduciendo por las inmediaciones de la Plaza Castilla, es decir, el polo opuesto de donde resido. A ciencia cierta que ya no sé si le he indicado este camino o si el conductor ha tomado sus propias iniciativas al estar yo roque.

Cuando nos aproximamos a mi calle, ya de día, el taxímetro ha dejado de correr, detenido en el precio de 40 euros. Me parece una cantidad excesiva para un trayecto que vale menos de la mitad. Pero no sé hasta qué punto he sido yo el culpable de los rodeos o si la astucia y mala intención del taxista son los responsables del alto coste. Ante la disyuntiva me decanto por una solución intermedia: yo he obligado a alargar la distancia, pero el tipo del taxi deliberadamente ha incrementado el viaje y la suma. Lo que hace que por momentos me cabree más y más. Una vez he llegado a mi destino le pido explicaciones a este hombre maduro (unos cincuenta años), con aspecto inflexible, bigotudo y parco en palabras. Armado de la inocencia y naturalidad más descaradas no cede, no da su brazo a torcer: son 40 euros. Lo cierto es que no tengo pruebas de su presunta estafa, son sólo conjeturas, ya que viajaba dormido y algo curda, así que a saber qué indicaciones le pude dar... No me queda otro remedio que aflojarme el bolsillo y le pago lo registrado, aunque muy molesto y casi seguro de su mal hacer.

Antes de apearme me fijo en que al lado de la palanca de cambios, entre los dos asientos delanteros, hay un buen fajo de billetes de 20 euros. Instintivamente agarro un par de billetes justo cuando el taxista hace un giro de cabeza y no descubre mi hurto. Para disimular sigo mostrándole mi enfado y mis sospechas con palabras nada amables, mientras por dentro estoy bien contento de que el desplazamiento me haya salido gratis, aunque también lamento secretamente el no haber aprovechado para coger unos cuantos billetes más.

Finalmente me bajo del vehículo en la calle Ferrocarril, que en el sueño en lugar de estar orientada de este a oeste lo estará de norte a sur. Unos momentos después, entrando desde una bocacalle, de improviso vuelvo a introducirme en el mismo taxi por una de las puertas traseras, cuando el coche ya lleva otro cliente en la parte delantera. Increpo, fastidio, maldigo, muestro mi abierta disconformidad una vez más para esconder mejor mi pequeño robo, para despistar mejor cuando el taxista haga el recuento del día y note la ausencia de los 40 euros. Y casi sin que les dé tiempo a darme cualquier respuesta vuelvo a salirme del taxi, que se alejará despacio.

Ahora camino hacia mi portal y procuro ocultarme y esperar a que el taxi pase de largo para que su dueño no se quede con la copla del número donde vivo, ya que supongo que será capaz de reaparecer de malas formas reclamando sus honorarios.

Voy muy contento, con muchas ganas de contarle a Eva mi proeza y hábil latrocinio. Atravieso una verja que se abre en tres caminos en paralelo que conducen a distintos portales. Tomo el camino más largo, el de el edificio más alejado, pero no, descubro que me he equivocado y que esta vía no lleva a mi portal. Vuelvo sobre mis pasos, me cruzo con otros peatones, retomo otro sendero, subo unas escaleritas entre un par de poyetes de piedra. Mas tampoco es por aquí. Saldré de nuevo a la calle principal de Ferrocarril para darme cuenta de que efectivamente me había confundido de número de portal.
....

Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
0 Comentarios

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...