Sueños (152): Una compañía de teatro aficionado

Función teatral con una compañía de teatro aficionado
No sé cómo me veo formando parte de una compañía de teatro aficionado. Y dentro de poco tendrá lugar una representación. Estamos en el enclave de un colegio, que a momentos será un edificio universitario. Llego flamante, muy bien vestido y trajeado, deslumbrante. Intento salir de la zona que hace las funciones de camerinos porque al revisar mi cartera algo se me ha olvidado. Pero ya no se puede alcanzar la salida tras unas escaleras, porque tenemos que prepararnos para salir a actuar en breves momentos. Es increíble, en este grupo teatral ni siquiera ensayan, salen a escena directamente, con el texto aprendido, eso sí. Y de pronto descubro que se me ha pasado por completo aprenderme mis parlamentos. Es más, ni siquiera me he traído el libreto. Horror.

Intento hacerme con un ejemplar para memorizar rápido lo que me sea posible, mas nadie tiene uno a mano que pueda prestarme. Al cabo me haré con uno y comienzo a buscar mis frases. Sin embargo surge otro problema añadido: no sé cuál es el personaje que tengo que desempeñar. Hay dos posibilidades: un viejo cómico que apenas habla y otro personaje con mucho más texto. Sólo el director puede indicarme cuál es mi rol, pero éste no aparece, se está retrasando demasiado y la función está a punto de iniciarse. Decido ir estudiándome las palabras que dice el viejo, que seguramente será el que me toque hacer. En la compañía hay personas de todas las edades, varias chicas jóvenes, algunos tipos mayores. Con el paso del tiempo vienen llegando más componentes. Nadie sabe decirme a qué debo atenerme. Están atareados con vestuarios, preparativos y demás y no me prestan mucha atención a pesar de haber llegado aquí por primera vez.

Busco y rebusco en el cuadernillo los dichos de mi supuesto personaje, que según lo que leo en los diálogos impresos tendrá un nombre algo surreal, "schwasshh" o algo similar. Apenas encuentro dos párrafos, bastante chistosos, onomatopéyicos, incoherentes. Desconozco si habrás más, no los localizo... Me voy poniendo cada vez más nervioso, el tiempo se me echa encima. El "dire" acaba de irrumpir, un tipo con grandes gafas de concha, pelo alborotado y aire despistado, con pinta de músico retro-pop. Juntos hojeamos a toda prisa el librillo que ahora es más semejante a una revista, con anuncios de publicidad y todo. El director está casi tan perdido como yo.

Y ya me toca salir, faltan unos segundos. En teoría hay que esperar a que terminen la canción los que ahora están sobre el escenario, pero el dire me insta a salir de inmediato aunque aún no haya finalizado la canción. Yo trato a la desesperada de hallar en el cuadernillo el párrafo que me toca decir... sin fortuna, sin encontrarlo. En escena se han detenido, aguardando mi llegada... Así que salgo dispuesto a improvisar lo que me salga sobre la marcha.

Sin que tenga ninguna relación con el desarrollo de la obra, entro de forma brusca, correteando y emitiendo chillidos de vejete y haciendo un salto de piernas estiradas en plan bailarina de ballet. Lo que provoca un gran revuelo sensacional y muchas risas entre el público a medio aforo que nos observa. Especialmente unas niñas de la primera fila se ríen muchísimo. Repito otra pirueta y exclamo frases inconexas, con estridente voz anciana, que provocan una enorme hilaridad. Y hago un mutis rápido. Mis compañeros se quedan completamente sorprendidos y tras un momento de estupor siguen con la acción como si nada.

Entre cajas el director se ha quedado gratamente admirado de lo bien que leo (y es que nadie sabe aquí que soy actor profesional). Y no para de hacerme pruebas de que lea esto o diga lo otro. Hasta una expresión en francés, que repito a la perfección. Maravillado, él exclama: "ah, ¡que también sabes francés!". Le acompaña una mujer igualmente alucinada con mis aptitudes. Me plantearán sentencias en italiano, que no imito con exactitud, así que poniendo morritos y hablando despacito me muestran varias veces cómo ha de ser la pronunciación precisa. Yo trato de emularles como un papagayo, acercándome más cada vez a la dicción correcta.
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► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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