Sueño (167): Odisea en el espacio

Odisea en el espacio y pintando un tejado de blanco
Viajamos en una gigantesca nave atravesando el espacio, entre las estrellas. Dicha nave es como una pequeña gran ciudad, donde nos desplazamos miles de pasajeros. De pronto nos vemos amenzados por una nave enemiga, que nos aborda y como en los coches de choque nos golpea varias veces peligrosamente. Acto seguido, el enemigo nos ha invadido. Robots blancos del tipo la Guerra de las Galaxias nos van sacando de las dependencias y conduciéndonos a espacios más amplios donde tenernos más acorralados y controlados, apuntándonos con sus poderosas armas siderales. Con ellos hay también humanoides, muchos de ellos eran antes de los nuestros, que aceleradamente han sido convertidos en nuestros celadores y contrarios. Como herramienta de defensa apenas tenemos sólo nuestra astucia, ya que no poseemos armas, siendo civiles la gran mayoría de la población. Nuestros guardianes irán colocando cada pocos metros unas minas negras, redondas y rectangulares, con la clara intención de hacerlas estallar todas a la vez y reventarnos a todos en mil pedazos.

Yo intento buscar la manera de salvarnos. Por aquí circulan levemente dos amiguetes míos, César y Dani, con sus típicas chanzas. Lo primero que he de conseguir es burlar la vigilancia. A pesar de mi disimulo no logro zafarme. Tras varios apuros e intentonas, en un momento dado, sin que me vean, consigo salir por una puerta que da a la calle, con lo que alcanzo mi libertad. Sí, ahora la nave se ha transformado en un grandioso edificio con muchos bloques y dependencias, algo así como un gran complejo hotelero. Una vez en la vía pública se me pasa por la cabeza huir. Nadie me ha visto y nadie me va a echar en falta. Pero no puedo hacerlo. Me veo en la obligación de ayudar a mis congéneres y hacer todo lo posible para sacarlos de la edificación apresada. Por unos instantes seré mi amigo Mecky, según creo recordar. Giraré en torno a la construcción a la caza del hueco por donde introducirme de nuevo sin ser detectado. En la parte trasera se alzan varios pisos de ventanas que dan a estancias más privadas, como habitaciones o despachos. Podría escalar por las cornisas, pero descubro que aún quedan algunas personas tras las ventanas que seguramente aún desconocen el embrollo en el que nos encontramos. Veré una chica aquí, otra allí y una mujer en un despacho. Desde la altura me verán rondando desde fuera. Mala señal. Tendría que pasar completamente desapercibido. No sé si al final entro por la ventana que da al despacho donde trabaja la mujer.

No sé si lo siguiente es una continuación estrambótica del sueño o si forma parte de otro sueño distinto. Estoy, junto a una veintena de personas, chicos y chicas más o menos conocidos, en un piso amplio. Afanados con labores de arreglos y construcción. Me mostraré dispuesto a hacer lo siguiente que haya que hacer. Una chica molesta de alguna manera conmigo se alegra de mi actitud y se permite un comentario ligeramente sarcástico con mi persona. Al parecer llevamos aquí una semana y yo apenas he contribuido en la faena colectiva. Me tocará pintar el tejado al que se accede desde la terraza de arriba. Esto no me hace nada de gracia, puede ser peligroso. Pero me avengo a ello. Traspaso una ventana horizontal y ya estoy con un cubo de pintura blanca avanzando por la techumbre. Emitiré una última queja, alegando que tengo vértigo, aunque la altura apenas es de dos pisos y no siento miedo. El tejado a pintar no es muy grande, abarca un par de casas rurales. Lo extraño es que haya que embadurnarlo de blanco tratándose de tejas. Como era de suponer, tras pintar la primera mano de un rectángulo, la pintura se acaba prácticamente. No hay suficiente pese a los cálculos previos. Aparece a mi lado mi amigo Toni Márquez, ayudándome en el trabajo. Charlamos un montón, quizá discutamos amigablemente, de cosas que ya he olvidado.
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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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