Sueños (169): Estudiantes en una ciudad francesa

Plano de París, mapa de ciudad francesa
Piso de estudiantes en una ciudad francesa. Serán unos siete u ocho, chicos y chicas. Algarabías juveniles. Uno de ellos, entristecido y amargado, se verá obligado a abandonar a sus compañeros porque ha agotado sus recursos económicos y tiene que encontrar trabajo. Se siente aislado de la feliz despreocupación general. Irá un momento al retrete. Ignorando que está dentro abre la puerta del cuarto de baño la dueña de la casa, una mujer madura. El joven, algo después, prepara sus cosas, su breve equipaje. Llega un amigo suyo, alegre y optimista que le infunde ánimos, y que le acompañará durante unos instantes en su aventura. No hay motivos para preocuparse: está claro que en Francia es fácil y rápido encontrar trabajo, muy al contrario de lo que sucede en España.

Con más ímpetu y una actitud positiva, el chaval se dispone a buscar un empleo en la gran ciudad. Piensa que lo primero que necesita es un mapa de la urbe. Y ya lo tiene consigo. Mirando el plano y comparando con la realidad de las calles y los edificios construidos comprueba que es muy fácil seguir las rutas. Este dibujo se corresponde con esta tercera farola. Este recodo se corresponde con este cruce de vías. Etcétera. Emprende la marcha bajo una ciudad nocturna que ha reducido mucho sus dimensiones, siendo más manejable y controlable.

Tras deambular un rato, el joven se transforma en una chica conflictiva y rebelde. Malhumorada. Que por unos instantes no interpreta el plano con exctitud y se pierde. Pero no, al final no, descubre que se ha internado por la larga y estrecha calle que intentaba localizar. Al poco obtendrá un puesto laboral en un sitio oscuro y algo infecto. Su jefe es un zafio simplón y desaseado, con una siniestra profesión, quizá embalsamador. La chica no se siente nada agusto aquí, en un negocio algo sórdido, rodeada de productos químicos extraños. No tardando mucho encuentra ocupación en otro lugar.

Ahora otro de los jóvenes ha entrado en una tienda (también muy oscura) de zapatillas de deporte. Al lado de una sillita ha dejado sus flamantísimas botas deportivas rojiblancas, espectaculares. Los tonos rojos de la parte de abajo brillan con una intensidad exquisita. Ha elegido un par de botas negras y altas. El tendero no llega a explicarse cómo teniendo ya el chico un calzado tan personal y vistoso quiere adquirir uno nuevo... Sí, puede que sea raro. Aún así se llevará el par nuevo, sin desechar, por supuesto, su par antiguo.

Después aparezco. Acompaño en plan amigo a uno de estos muchachotes a otra tienda, una especie de papelería donde deben hacerse fotocopias. Estamos ante el mostrador. A nuestro lado surge una señora, algo bajita, que acarrea una hoja en la mano. Me fijo en dicha hoja y veo un reducido listado. En él aparecen unos tres nombres. El segundo de ellos es el de mi compañero del colegio Plácido Díez Gansert, que ahora es escritor. Una línea más abajo el nombre de otro autor que conozco. Me entusiasmo. Seguramente esta mujer está aquí para algo relacionado con la publicación de los libros de estos literatos, puede que sea editora. Rápidamente hablo con ella para presentarme e interesarle. Mas no me hará ni el más remoto caso. Antes bien me mira escandalizada y enojada y huye a toda prisa.
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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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