Sueños (170): De habitáculos siniestros

Cuchitril en un semisótano con luces tenues
Debe ser a instancias de Eva que decido retomar el contacto con Isa Nav., ya que hace un tiempo que la tengo abandonada y conviene recuperar el rollito que tengo con ella para no perder el dinero que nos debe. Así, como si no hubiese pasado el tiempo decido presentarme en su vivienda para retomar, si aún estamos a tiempo, un amorío en el que me he embarcado sólo por interés (ella no me gusta nada, demasiado oronda para mi gusto y algo vasta, aparte de tener mucha más edad que yo). Pese a mis verdaderas intenciones, ella ha creído siempre que mis sentimientos son sinceros y honestos.

A su casa se accede desde la antesala de un portal. Una puerta lleva a su domicilio, que representa, de algún modo, la portería del inmueble. Otra puerta, velada por una cortina de tiras da a un lupanar. Esta asociación es curiosa y la achaco a que de alguna manera Isa tiene todo el aspecto de una gran Madame. Por error primero y por curiosidad después echo una ojeada a través de la cortina de tiras al interior del prostíbulo. Desde el marco de la puerta entreveo someramente luces cenicientas rojas, unos pocos hombres y algunas escasas putas. Y me aparto rápido de la visión, no quiero saber más. La sordidez ha ganado a mi curiosidad, que me incitaba a entrar, a probar.

Entro en el habitáculo de Isa Nav. No hay ventanas. Colores entre mustios e intensos. Una enorme alfombra rojiza cuelga de una pared. Suceden cosas que ya no recuerdo. Una posible alegría de ella al verme. Quizá una mezcla de tedio y ganas de salir de allí.

En breve, sin transición, o por transmutación, o por asociación, visitamos la morada de Yolanda Barrasa. Eva me acompaña, al menos como presencia omnisciente. Nuestra Yolanda vive en un cuartucho cuadrado y enano, apenas ventilado, semienterrado en un semisótano, con una única gran ventana que da a un patio de luz lechosa. A pesar de las condiciones lóbregas del cuchitril, nuestra amiga lo ha adecentado con gusto, ayudándose de largas cortinas que ambientan con luces tenues y cálidas. Gusto femenino y recogido. Pero, nos cuenta en detalle, el piso es una maldición. Ya ha pasado por una inundación y un terrible incendio. Entre otros desastres.
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► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
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