Sueños (174): Otra posible mudanza

Otra posible mudanza a un piso de lujo burgués situado en un barrio sórdido
Me dirijo al nuevo barrio, algo más al norte de Madrid, donde en breve nos trasladaremos. Pero no me agrada mucho este entorno en el que abundan calles estrechas y poco ventiladas. Gente ladina, malencarada, sospechosa, turbia, con un tinte de sordidez. Antes (o después) de visitar lo que será nuestra nueva vivienda, me interno en un bar cercano. Me tomo un par de cervezas en vasitos bastante pequeños. Cuando le digo al camarero que me cobre, me dirá un precio exorbitado por cada caña. Entre 12 y 18 euros. Me quejo, esto no es posible. En una mesa situada en el centro del bareto se sienta el jefe acompañado de otro trabajador. Le pregunto si el precio que me han indicado es normal o si me están tomando el pelo. La respuesta, si la hay, no la recuerdo (al despertar apenas he podido retener unos cuantos detalles entremezclados). Esta tasca, sucia, oscura, relamidamente mísera, supone un argumento más para no venirnos a venir aquí.

El edificio, el portal, los pasillos -alfombrados- que conducen a los hogares, de lo que será nuestro nuevo emplazamiento ya tienen otro aire muy diferente al barrio de alrededor. Tocado todo por un lujo burgués y confortable. Cojo el ascensor, también con aire decorativo de hotel de cuatro estrellas. A nuestro piso se accederá por dos puertas cada una de las cuales está enmarcada en diferentes pasillos de acceso. Introduzco la llave de la puerta de entrada. Nada más entrar, en la salita de recepción a oscuras, me topo con un tío que duerme sobre una especie de hamaca. En el salón, igualmente con las luces apagadas, varias hamacas y camastros con gente durmiendo. Es entonces cuando recuerdo que el apartamento era comunal, dispuesto para ser compartido por numerosos habitantes. Aunque todo participa de un mismo lujo de burguesía bien establecida es evidente que aquí no podemos venirnos a vivir con nuestro hijo, como corrobora Eva, que surge por unos momentos en el pasillo del inmueble, rechazando categórica la idea de trasladarnos aquí. Lleva razón y desestimamos el mudarnos: nos quedaremos en nuestro piso de siempre. Lo malo es que ya le adelanté una buena señal al propietario del domicilio desechado, que lamentablemente vamos a tener que dar por perdida...

Y hay un trasladarse en el coche de mi padre, que nos conduce hacia un destino determinado. Acción que no sé encajar en el resto de los soñado, si al principio, si al final, si entre medias. Creo recordar que nos acompañaba también nuestra amiga Maika. Surgirá la noticia, de manera vaga e irreal, de que mi padre había muerto.
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Estás viendo el blog personal del escritor y diseñador José Martín Molina (Pepeworks). Puedes saber más sobre sus creaciones en sus sitios web:
► web de escritor: www.josemartinmolina.com
► web de diseño: www.pepeworks.com. Se agradece la visita!
2 Comentarios
  1. ESTER Says:

    http://elbuscadordetusitalas.blogspot.com.es/

    Este blog quizá te ayude a desenmascarar tus sueños

    Ester



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